La escuela puede ser considerada como uno de nuestros segundos hogares, pasamos más de 10 años como mínimo yendo a una institución a ser formados como pensadores, como niños inteligentes, como jóvenes bachilleres, se nos forma no solamente en conocimiento también se nos entregan valores cívicos éticos y morales, con el fin de garantizar la formación de un ser integral.

Pero así como se nos trata de formar para un bienestar colectivo, es imposible que en ese trayecto no ocurran pequeños eventos en nuestro segundo hogar, pues el primer hogar quizás para muchos es el que mas determina el comportamiento y la actitud del individuo, por lo tanto si alguien recibe violencia en su casa lo mas seguro es que repita ese comportamiento en su colegio.

¿Quién no se peleo alguna vez con algún compañero?

Yo recuerdo haber peleado al menos dos veces en el colegio básico cuando tenia unos 10 años, no fue nada grave pero de igual manera llamaron a mis padres para hacerme la amonestación, después de eso en cinco años de secundaria, pelee solamente dos veces.

Parece una etapa natural en la época de un joven, las hormonas están alborotadas, el mas grande quiere humillar al mas pequeño para parecer atractiva para las chicas, se colean en la fila del comedor. Multiples razones pueden originar pequeñas peleas inofensivas, el problema es cuando esto se agrava.

Una cosa es que un joven tenga en 5 años dos pequeñas peleas sin mayores daños, pero otra es cuando la Violencia en su totalidad se hace un hecho cotidiano dentro de un aula de clases o dentro de una escuela.

Hoy en dia uno de estos fenomens es muy conocido como el bullyng , este mismo termino se refiere al acoso físico o psicológico al que someten, de forma continuada, a un alumno sus compañeros, cuando este comportamiento se hace de manera repetida y conciente ya es un tema delicado que hay que tratar

El educador tiene que velar por la sana convivencia en el salón de clases, pero muchas veces ocurren eventos donde este pasa a ser un mediador pacifico para evitar que dos jóvenes se partan la cara con los puños.

Debe tener la capacidad de poner punto y final en el tiempo que ocurran estos eventos con disciplina amonestar para enseñar que la violencia no es buena.

¿Pero que sucede con los que reciben la violencia y con los que la ejercen?

Todo joven es inocente hasta ciertas condiciones y edad de sus acciones, es decir en la mayoría de los casos la persona que se encarga de aplicar la violencia resulta ser un chico que en su casa no tiene una familia sana, no tiene esos valores de humanismo que tanto se predican en el colegio y viene a explotar toda su ria, viene a mostrar todas sus frustraciones creando una coraza emocional para no sentirse mal ejerciendo la violencia en otros jóvenes que serán sus victimas, el hecho es que no por eso debemos permitir que este joven sea un promotor de la violencia.

Se debe castigar y hacer un seguimiento adecuado para mejorar su comportamiento, muchas veces el deporte y el arte resultan ser grandes regeneradores de personas, pero esta tarea no será sencilla si no cuenta con una familia que lo apoye, salir delante de manera independiente puede resultar un obstáculo imposible de saltar para muchos que terminan atrapados en un personaje violento que solo empeorara con el pasar de los tiempos.

Los que reciben la violencia en periodos repetidos generalmente son jóvenes que tienen problemas de autoestima. En muchos de estos casos estos jóvenes no comentan nada en sus hogares por miedo a represalia o incluso que alguien más se burle de ellos, por miedo del agresor o por sentirse demasiado débiles para poderse defender.

Estos jóvenes pueden terminar desarrollando una conducta vengativa hacia su agresor, o atentando contra su propia vida, en el mejor de los casos salen adelante enfrentan la situación haciéndole llegar la información a un profesor, que procederá de la manera más adecuada a resolver el conflicto generado.

La violencia escolar puede ser un elemento que nos ayude a establecer relaciones sociales mas sanas por que nos puede advertir que fallas están sucediendo en los hogares, que necesita hacer el colegio, como están pensando los jóvenes en el existen dos o participantes principales el agresor y la victima.

Esto nos indica que tenemos dos estudiantes en riesgo de convertirse en potenciales hombres con fallas importantes, por eso debe reconocerse a tiempo y evitarse llegar a repeticiones o acciones mas grandes de violencia, el entendimiento, la compenetración del grupo escolar a tiempo como una gran familia hace que las posibilidades de violencia nunca lleguen al aula de clases.

El aula de clases debe convertirse como el refugio de todos los males que hay fuera de la escuela debe ser un sitio de unión, encuentro mutuo, apoyo emocional, interacción social, debe ser el reflejo de todo lo positivo que queremos para los hogares, es por ello que los programas extra curricuales traen grandes beneficios al estudiante ya que lo mantiene aprendiendo nuevas técnicas que le alejaran de los malos habitos del hogar.

Al mismo tiempo que establecerán vínculos afectivos con sus compañeros entendiendo que solo unidos pueden salir adelantes de los males que les afecten en la cotidianidad.

El Aula de clases debe ser un ejemplo de la familia ideal que necesitamos en cada hogar natural de nuestro país, debe ser un sitio de encuentro para la paz, para la sana discusión, la tolerancia, el entendimiento y sobre todo para la adquisición de conocimientos valiosos.