Número 30 - Año VI

Socialización profesional docente en la universidad: las tareas de investigación como referente

Escribe: Celina Martini

Profesora en Psicopedagogía. Psicopedagoga (UNRC). Especialista en Didáctica UBA (2000).
Tesis en estado de avance de la Maestría en Didáctica de la UBA, Buenos Aires, Argentina


Más allá de los distintos enfoques teóricos que podemos encontrar en relación a la formación docente, numerosos investigadores coinciden en caracterizarla como un proceso continuo, es decir que si bien se inicia con la capacitación en institutos terciarios o universidades para desempeñar tareas de enseñanza se prolonga durante el desarrollo de toda la carrera profesional docente. Esta continuidad se va dando a través de distintas fases o etapas dentro de las cuales se destacan la formación inicial o de grado y la socialización profesional, sólo algunos autores incluyen la biografía escolar, como otra etapa de este proceso. La primera implica una formación específica en el área pedagógico-didáctica y se realiza en instituciones terciarias o universitarias, la segunda se refiere a todos aquellos aprendizajes que los profesores van construyendo en las instituciones donde desempeñan tareas de docencia.

La continuidad en el proceso de formación docente implica pensar en la interacción entre las distintas etapas mencionadas, pero ¿cómo se da este proceso en aquellos profesores que no cuentan con una formación inicial o de grado que los habilite para la docencia?. Es precisamente en la universidad donde habitualmente se encuentran numerosos profesores que no cuentan con una formación que los habilite para la docencia, motivo por el cual la socialización profesional pasa a constituir la esencia del proceso de aprender a enseñar.

Si bien son distintas las posturas que se advierten en relación a la socialización profesional docente en este caso es entendida como el conjunto actividades formativas que realizan los profesores en los puestos de trabajo, las cuales implican no sólo la adquisición de conocimientos sino también de habilidades, destrezas, normas, actitudes, usos, costumbres y rutinas (De Rivas y otros, 2001). Distintos son los referentes que se pueden identificar como intervinientes en la construcción de este proceso en este trabajo se analizan las tareas de investigación que realiza el profesor universitario como uno de estos referentes y su relación con la docencia. Este análisis remite, entre otras, a algunas cuestiones: ¿docencia e investigación son tareas que se separan en el quehacer universitario?, o en su defecto ¿se vinculan y complementan entre sí?, y, en este último caso ¿investigar implica abandonar o descuidar la docencia?, o ¿se investiga para mejorar la calidad de los procesos de enseñanza?

Para responder a estas cuestiones se organiza el presente trabajo en dos partes: en la primera se caracterizan las tareas de docencia e investigación desarrolladas por el profesor universitario, en la segunda se analizan las tareas de investigación como referentes del proceso de socialización profesional y su relación con las de docencia. Este análisis es producto de una investigación que se está realizando en la Universidad Nacional de Río Cuarto que tiene como propósito caracterizar el proceso de socialización profesional docente y analizar los referentes que intervienen en su construcción en un grupo de profesores que no poseen título docente.

Los profesores con los que se trabajó representan las distintas Facultades de la UNRC, cuentan con una antigüedad de entre diez y veinticinco años en la docencia y se prestaron voluntariamente a la investigación. Dadas las características cualitativas del estudio la recolección y análisis de la información se han ido dando de manera conjunta; los instrumentos de recolección utilizados fueron entrevistas e historias profesionales, para el análisis se utilizaron las estrategias de inducción analítica y comparación constante (Goetz y Le Compte, 1988).

A través de esta publicación se pretende promover en los lectores instancias de reflexión acerca del proceso de socialización profesional docente, de su importancia en la formación de profesores universitarios y especialmente en aquellos que no han tenido una formación inicial o de grado que los habilite para el ejercicio de la docencia.

Algunas precisiones conceptuales

A continuación se realiza una caracterización de las tareas de docencia e investigación que realiza el profesor universitario.

Al ser numerosos los trabajos que se abocan al análisis de las tareas de docencia e investigación desde distintos enfoques, parece oportuno aclarar que este caso se aborda la vinculación entre ambas tareas en la misma persona del profesor, es decir en lo que según Ferry (1997) se denominan “docentes - investigadores”, aquellos que enseñan en la universidad y a su vez son investigadores de su disciplina.

Docencia

Es indudable de que una de las tareas centrales del profesor universitario es hacer docencia, es decir enseñar; pero ¿que implica esto?

Fenstermacher (en Wittrock, 1989) caracteriza la enseñanza como una actividad en la que debe haber por lo menos dos personas involucradas, una de ellas posee un conocimiento o habilidad que la otra no posee; la primera intenta transmitir ese conocimiento o habilidad a la segunda, estableciéndose entre ambas una relación con el propósito de que la segunda lo adquiera. A través de esta caracterización el autor relaciona la enseñanza con el aprendizaje, planteando que la relación entre ambos es de dependencia ontológica y no causal. Es decir el concepto de enseñanza depende del concepto de aprendizaje ya que si no hubiera alguien que aprende no tendría sentido realizar actividades de enseñanza. Siguiendo este planteo Guirtz y Palamidessi (2000) plantean que la enseñanza es una actividad, un hacer, una practica que tiene como propósito favorecer el aprendizaje. En este sentido afirman “aunque aprendizaje y enseñanza sean procesos interdependientes, no es la enseñanza la causa del aprendizaje. Su razón de ser es favorecerlo y guiarlo de acuerdo con pautas culturales” (p.137).

Volviendo a nuestra preocupación inicial, la docencia en la universidad, es conveniente aclarar que no se hace referencia a ella solo cuando los profesores realizan actividades con sus alumnos en el ámbito del aula sino que supone mucho más que esto; para aclarar esta idea es conveniente diferenciar práctica pedagógica de práctica docente. En términos de Achilli (2000) la primera se refiere a la práctica que el profesor desarrolla en el contexto del aula, caracterizada por la relación docente, alumno, conocimiento. La segunda si bien se constituye desde la práctica pedagógica la trasciende, al implicar además un conjunto de actividades, interacciones, relaciones que configuran el campo laboral del profesor en determinadas condiciones institucionales y socio-históricas. Es precisamente a ésta última caracterización a la que se adhiere en este trabajo cuando se hace referencia a las tareas de docencia que desempeña el profesor universitario.

Investigación

Hablar de investigación no es nada simple porque es un concepto que adquiere distintos significados según desde donde se lo mire, ya sea desde el lenguaje cotidiano o desde el campo de las distintas disciplinas científicas, dentro de las cuales también varía.

Investigar proviene del latín “investigator” que significa realizar diligencias para averiguar o descubrir una cosa, es decir indagar, explorar, averiguar (Enciclopedia Ilustrada de la Lengua Castellana ). En el lenguaje cotidiano hablar de investigación remite a la idea de búsqueda o de descubrimiento de alguna cosa.

En relación a este significado Moran Oviedo (1993) plantea que la investigación es una tendencia natural del ser humano a buscar nuevas modalidades de conocer, nuevas soluciones a problemas cotidianos, culturales, sociales, entre otros; es decir, constituye nuevas sendas o caminos para el ser, saber y que hacer humanos. La actitud de investigar es consustancial al ser humano ya que a través de ella intenta satisfacer necesidades, superarse, profundizar conocimientos. Entendida de esta manera la investigación constituye un requerimiento básico para lograr el avance y desarrollo de cualquier sociedad; sin duda su principal contribución es la construcción de nuevos conocimientos que hacen posible que las personas miren el mundo de manera diferente, que lo vayan resignificando a la luz de los conocimientos que desde ella se van generando.

Al referirse específicamente a la investigación en la universidad Bouza-Brey (2001) expresa que investigar consiste en la reflexión acerca de algún aspecto esencial y/o específico de una disciplina, con el propósito de descubrir algo nuevo. Implica descubrir o hacer público algo nuevo después de haberse centrado en algún aspecto para realizar su estudio en detalle. Esta caracterización de la investigación adquiriere mayor precisión aún si nos remitimos a las ideas de Achilli (2000) quien la describe como el proceso a través del cual se construyen conocimientos acerca de alguna problemática de modo sistemático y riguroso. Por sistemático entiende un modo metódico basado en criterios y reglas que, aunque con cierta flexibilidad, definan las condiciones en que se producen determinados conocimientos. Con el calificativo riguroso se refiere a la necesidad de trabajar los problemas de coherencia durante el proceso de investigación, en especial la coherencia entre las preguntas, la delimitación del problema a investigar y las resoluciones metodológicas que se prevén.

Habiendo caracterizado hasta aquí las tareas de docencia y de investigación que desarrolla el profesor universitario, en adelante serán analizadas éstas últimas como referentes del proceso de socialización profesional docente.

Análisis desde la investigación empírica.

Al analizar la información recogida a través de las entrevistas e historias profesionales se pueden identificar distintas posiciones en torno a la relación entre las tareas de docencia e investigación y su consideración como referentes del proceso de socialización profesional docente.

La totalidad de los profesores con los que se trabajó coinciden en que la función esencial del profesor universitario es la docencia, lo cual les genera un alto nivel de satisfacción personal y profesional que abarca tanto el momento de preparación de la tarea como el de la práctica misma; pero, al analizar su relación con la investigación comienzan a percibirse distintas posiciones.

Hay quienes plantean la incompatibilidad absoluta entre docencia e investigación, otros en cambio, defienden la compatibilidad entre ambas tareas, dentro de los cuales a su vez se pueden identificar los que priorizan una en detrimento de la otra y los que las desarrollan de manera complementaria. Es interesante destacar también que un grupo muy reducido ni siquiera se plantean la investigación como tarea del profesor universitario.

- a) Quienes consideran la incompatibilidad entre ambas tareas plantean que a la hora de investigar los profesores se preocupan por la producción de conocimientos dentro de los límites de estudio de su disciplina, mientras que en el momento de desempeñar tareas de enseñanza la preocupación gira en torno a la transmisión de esos conocimientos con el propósito de satisfacer las demandas prácticas y concretas que impone el aula, es decir lograr la solución de problemas prácticos con los que se enfrenta para desempeñar esta tarea.

Este grupo de profesores plantea que la investigación debe estar a cargo de los científicos o investigadores quienes se hallan muy alejados por cierto de la tarea de enseñanza. Los científicos se ocupan de estudiar, recoger datos, producir conocimientos básicos y sólidos desde un punto teórico; los profesores por su parte se encargan de transmitir ese conocimiento a sus alumnos, de enriquecerlo con la experiencia para presentarlo de manera significativa, de vincularlo a la práctica profesional es decir, de realizar una bajada de la teoría a la práctica con el propósito de favorecer el aprendizaje de los alumnos.

Si bien reconocen que ambas tareas competen al profesor universitario, ellos sólo realizan tareas de docencia, para justificar este desempeño profesional manifiestan que dada la especificidad de estos dos quehaceres, en términos de habilidades, estrategias, y conocimientos diferentes, son incompatibles para la misma persona del profesor, lo cual implica que cada una de ellas sea desarrollada por personas diferentes.

Esta forma de ver la relación entre las tareas de docencia e investigación se apoya en la idea de que hay una marcada distancia entre la producción y el uso del conocimiento por parte de los profesores. Al respecto, Bolster (1983 en Liston y Zeichner 1997) comparte este planteo afirmando que el conocimiento de los profesores es de carácter pluralista, es decir que se deriva de la necesidad de comprender la complejidad del contexto concreto para actuar en él; mientras que el de los investigadores es de carácter universalista en el sentido de que intenta definir y demostrar el funcionamiento sistemático de ciertos principios en distintas situaciones.

Coincidiendo con esta postura de incompatibilidad Briones Aedo (1999) menciona otro argumento que la sostiene. No pueden vincularse tareas de docencia e investigación en un mismo profesor porque cada una requiere de personalidades diferentes; los profesores se muestran interesados en trabajar con grupos de alumnos, mientras que quienes se dedican a la investigación prefieren trabajar con ideas o teorías y su confrontación con los hechos o la realidad. Estos requisitos de personalidad diferentes se relacionan también con la valoración diferente que se hace de cada una de estas tareas, la tarea del investigador se valora por lo que descubre, por los conocimientos que produce, mientras que la docente se valora en relación a los procesos de aprendizaje que logra el profesor en sus alumnos y al compromiso con esta tarea.

Dadas las anteriores apreciaciones se advierte que para este grupo de profesores las tareas de investigación no constituyen un referente en el proceso de socialización profesional docente, en el sentido de que al no planteárselas como tareas de su competencia, no influyen en su proceso de aprender a enseñar. Lo cual no quiere decir que nieguen o desconozcan el valor de la investigación para la generación de conocimientos, ni que destaquen su importancia en el momento de tomar decisiones para las tareas de enseñanza.

- b) Por su parte, en oposición a los anteriores, el grupo mayoritario de profesores conciben las tareas de docencia e investigación como compatibles y complementarias. Consideran que la producción y utilización del conocimiento constituyen un continuo en el que el mismo profesor desempeñando una u otra tarea produce conocimiento.

Dentro de esta posición se identifican a su vez dos grupos: quienes más allá de adherir a la compatibilidad son concientes de que en la actualidad, dadas las características del sistema universitario, necesariamente se prioriza la investigación en detrimento de la docencia y, quienes defienden a ultranza la indispensable complementariedad entre ambas para mejorar la calidad de los procesos de enseñanza y de aprendizaje.

La posición de los primeros refleja los valores dominantes de las instituciones universitarias en la actualidad; es bastante difícil encontrar hoy una universidad que desestime la importancia de la investigación en todas sus formas dentro de la actividad académica ya que parecería haber acuerdo entre sus actores en reconocerla como una de las tareas esenciales en este ámbito. Sistemáticamente los profesores advierten que el prestigio profesional lo proporciona casi exclusivamente la investigación y la producción científica, en el sentido de que “...una mediocre actitud didáctica puede compensarse en un profesor si es buen investigador (...), mientras que un buen profesor que no investiga tendría un menor reconocimiento institucional y prestigio social” (Guerrero Barona y Vicente Castro 1999, p.575). A esto se agrega que los sistemas de recompensas de una y otra tarea también son diferentes. De hecho en la Argentina, como en muchos otros países, la actividad investigadora es considerada como criterio para asignar un complemento económico, lo cual contribuye aún más a la sobrevaloración de la función investigadora.

Esta valoración diferente que se realiza entre las tareas de docencia e investigación, no sólo en términos de prestigio profesional sino también de reconocimiento económico hacen que sin duda el profesor se dedique a investigar, descuidando y hasta en muchos casos olvidando, porque el sistema así se lo exige, la esencia de su profesión docente: la enseñanza.

Para el segundo grupo las tareas de docencia e investigación se deben mirar de manera conjunta y global, cuidando que el desarrollo de una no caiga en detrimento de la otra, sino que por el contrario se enriquezcan entre sí.

Es misión de la universidad desarrollar y transmitir conocimientos para formar integralmente a futuros profesionales, por lo cual es necesario que los profesores investiguen y generen desde allí avances conceptuales tanto en el campo disciplinar de origen, como en el educativo. Desde estas afirmaciones sostienen que para lograr procesos de enseñanza y de aprendizaje de calidad no sólo es imprescindible investigar sino llevar al aula los resultados de la investigación; en otras palabras, acordando con (Morán Oviedo, 1993) explicitan no hay docencia de calidad que no se apoye en resultados de investigación, la cual, a su vez, encuentra en la docencia el espacio natural para analizar, comunicar y discutir sus resultados y descubrimientos.

Adhiriendo a esta postura Sáenz y Lorenzo (1993 en Guerrero Varona y Vicente Castro, 1999) sostienen que cualquier pretensión de separar las tareas de docencia e investigación es imposible ya que ambas se realimentan mutuamente. Es así que la docencia puede generar problemas que pueden ser resueltos a través de la investigación, y a la inversa, la investigación muchas veces es fuente de conocimientos para la docencia, generando nuevos y validando o poniendo en crisis otros ya construidos. En el mismo sentido Morán Oviedo (1993) afirma que estas tareas constituyen un “sistema conjugado convergente” , ambos son posibles por la mutua influencia de cada uno de ellos, ya que nada podría enseñarse si la investigación no lo hubiera descubierto recreado o actualizado ni se podrían formar profesionales creativos sin un programa de docencia sustentado teórica y metodológicamente.

Es significativo el interés puesto de manifiesto por estos profesores en demostrar no sólo el valor de la investigación en su campo disciplinar sino también en el campo educativo. Para ellos incorporar la investigación educativa al quehacer cotidiano hace posible resignificar las prácticas, sustentarlas desde la teoría y superar las dificultades que en ellas se presentan. Reconocen que para que ésta se realice es necesario estar abiertos a espacios de reflexión, ser concientes de que hay aspectos de las prácticas que se pueden modificar y de que cada uno de los actores involucrados en ellas también se pueden transformar; a ello agregan que si esta tarea se desarrolla en equipo son grandes los beneficios ya que de esta manera es posible intercambiar experiencias, puntos de vista, logros y fracasos de la compleja tarea de enseñanza que enriquecen el desarrollo profesional.

A partir de las consideraciones de estos dos grupos se puede afirmar que para ellos las tareas de investigación constituyen un referente del proceso de socialización profesional docente. Si bien las reconocen como tareas diferenciadas que requieren de distintas competencias, actitudes, habilidades, estrategias y conocimientos plantean que deben ser desarrolladas por la misma persona del profesor. Si bien destacan la necesidad de que ambas tareas se realicen de manera interrelacionada ya que los conocimientos que se generen desde la investigación permiten no sólo comprender sino también tomar decisiones fundamentadas en el momento de la enseñanza; no escapan a la realidad de que la docencia ha sido devaluada por las características que ha ido adquiriendo el mismo sistema universitario.

- c) Por último, se puede identificar un grupo de profesores que no hicieron explicitaciones relativas a las tareas de investigación como inherentes al desempeño profesional en el ámbito universitario. Al referirse al proceso de socialización profesional centraron sus apreciaciones en torno a la docencia y se detuvieron en su análisis. En este caso cabría reflexionar acerca de algunas cuestiones: ¿por qué no se plantean la relación docencia investigación, cuando ambas son tareas del profesor universitario?, ¿el no plantearse esta relación implica que no desarrollen tareas de investigación?, si fuera así, ¿cómo sobrellevan en su contexto laboral el prestigio “social y económico” del que goza la investigación?, en última instancia ¿a través de qué referentes construyen el proceso de socialización profesional docente?...

Bibliografía

Achilli Elena. (2000) Investigación y Formación Docente Rosario. Argentina: Laborde Editor.

De Rivas Tersita y otros. (2001) “Referentes en la socialización profesional: su impacto en la enseñanza”. Ponencia en la Cuadragésimo sexta Asamblea Mundial ICET La formación de profesores y los desafíos del cambio. Alternativas de cambio. Santiago de Chile.

Fenstermacher, Gary. (1989) Tres aspectos de la filosofía de la investigación sobre la enseñanza. En M. Wittrock La Investigación de la Enseñanza Tomo I (pp. ) Barcelona: Piados.

Ferry, Gilles. (1997) Pedagogía de la Formación Buenos Aires: Ediciones Novedades Educativas, Universidad de Buenos Aires.

Guirtz Silvia y Palamidessi Mariano.(2000) El ABC de la tarea docente: Currículo y Enseñanza. Buenos Aires: Aique.

Goetz, J.P. y Le Compte, M.D. (1988). Etnografía y diseño cualitativo en investigación educativa. Madrid: Morata.

Artículos de Revistas consultados por Internet.

Bouza Brey Luis (2001) ¿Es necesario refundar la Universidad? . Disponible en http://personal1.iddeo.es/lbouza/univ.htm.

Briones Aedo Guillermo. (1999) Investigación y Docencia: Hacia una Educación Superior de Calidad. Problemas y Perspectivas Revista Enfoques Educacionales Vol. 2 N°1 Universidad de Chile. Disponible en http: rehue.csociales.uchile.cl/publicaciones/enfoques/03/edu02.htm.

Guerrero Barona, Eloísa y Vicente Castro, Florencio (1999) Una revisión sobre las funciones del profesorado universitario. Revista Electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 2 (1). Disponible en http: //www.uva.es/aufop/publica/revelfop/99-v2n1.htm).

Moran Oviedo Porfirio. (1993). La vinculación docencia investigación como estrategia pedagógica. Revista Perfiles Educativos N° 61 México. CISE:UNAM. Disponible en http: cueyatal.uam.mx/-cuaree/n°26/docencia/notas.htm.


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