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| Año V - No. 27 |
Una vía de profesionalización del docente Escribe: MsC.
Juan José Fonseca Pérez. |
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INTRODUCCIÓN. Las nuevas exigencias que impone el desarrollo social mundial, hacen que las políticas educativas en el inicio de este siglo XXI sea un aspecto que necesite ser atendido, aún cuando los proyectos neoliberales que se globalizan quieran establecer todo lo contrario. Es por ello que al respecto la UNESCO convoca a los Ministerios de Educación de América Latina y el Caribe a las celebraciones de reuniones con la finalidad de analizar y llegar a consenso en el área sobre el Proyecto Principal de Educación, de manera que se atenúen las dificultades y se prepare al hombre para enfrentar los problemas del mundo actual. En la recién concluida Séptima Reunión del Comité Intergubernamental de este Proyecto (PROMELAC VII) celebrado en Bolivia del 5 al 7 de marzo pasado, fue aprobada su Declaración y entre los aspectos que se recomiendan está la necesidad, que ante los nuevos sentidos de la educación en un mundo globalizado y en permanente cambio, la reflexión y la adecuación del currículo ha de ser un elemento central en la práctica de los docentes, el cual debe enriquecerse en función de las necesidades de los estudiantes y de su contexto, si se desea que se logren aprendizajes eficientes y los niveles de calidad educativa planteados en los objetivos, como expresión pedagógica de las exigencias sociales, filosóficas, políticas y económicas. Esto no es posible si el personal docente no eleva y perfecciona su nivel de profesionalización, es decir, si no se tienen en cuenta factores como: el análisis científico de su práctica, la investigación en su aula y el perfeccionamiento permanente (M.L. González; M.M. Escobar, 1999), viendo dentro de ese perfeccionamiento la superación cultural integral. La profesionalización de los docentes presupone que se eleve la calidad de la educación y al respecto en nuestro país se ha estado trabajando de manera constante, de ahí el denominado perfeccionamiento continuo iniciado desde 1975, la cubanización de la pedagogía a partir de 1989 con la introducción de nuevos planes y programas, las transformaciones introducidas en la Secundaria Básica a partir de 1995 acompañada de la optimización del proceso docente - educativo, las que fueron perfeccionadas en 1999 con la Resolución Ministerial 85/99 donde se perfecciona y precisa el trabajo metodológico en el sector educativo, la carta circular 01/2000 y más recientemente los diferentes programas que han sido implementados como son: el Programa Libertad, el Audiovisual y la dotación de nuevas tecnologías a las instituciones escolares; todos estos cambios le imponen al docente nuevos retos para lograr la formación de las nuevas generaciones con una cultura integral. Se evidencia que la labor del docente ya no puede ser la de hace 10 ó 5 años atrás. Se requiere de un maestro actualizado constantemente, que haga uso y localice la información que necesita por diferentes fuentes, tenga un dominio pleno de los contenidos que imparte y de los principios pedagógicos, epistemológicos, psicológicos, filosóficos, sociológicos, sepa aplicar la ciencia a su labor cotidiana que le permita diseñar estrategias didácticas y educativas y lograr que todos los estudiantes aprendan; lo que reafirmó el Ministro de Educación Luis Ignacio Gómez Gutiérrez en la celebración del XL Aniversario de la creación de los centros de educación el 29 de noviembre del 2000. Como todo proceso de dirección tiene que ser diseñado, desarrollado y evaluado, para constatar su eficiencia, surge la afirmación que defendemos: el desarrollo por el docente tanto individual como cooperativamente del diseño curricular de manera flexible y abierta, constituye una excelente vía para su profesionalización. Este es el propósito esencial del trabajo: hacerlos reflexionar sobre la idea que se defiende. DESARROLLO. De Miguel (1996) en una aproximación al concepto de desarrollo profesional y a partir de analizar varias propuestas define el mismo como: “Un proceso de formación continua a lo largo de toda la vida profesional que produce un cambio y/o mejora en la conducta de los docentes, en las formas de pensar, valorar y actuar sobre la enseñanza”; al respecto se comparte la idea esencial pero se entiende que al final se restringe a la enseñanza cuando en realidad debería ser sobre la dirección del proceso pedagógico de manera integral con mayor énfasis en el proceso de enseñanza - aprendizaje. Este mismo autor propone algunos aspectos que destaca como principales para el desarrollo profesional, los cuales compartimos, relacionándose a continuación:
Si se reflexiona respecto al accionar del docente durante el diseño curricular, entendido como el proceso dirigido a elaborar la concepción de un nivel dado y el proceso de enseñanza – aprendizaje que permite su formación (H. Fuentes 1996); cuando se mueve por los diferentes niveles de concreción, se puede decir que este comprende la elaboración de la estrategia esencial del currículo y la del proceso de enseñanza – aprendizaje a nivel de disciplina, asignatura, unidad didáctica y que extendemos más allá a los sistemas de clases y de cada una de las tareas docentes. En particular referimos los niveles que son concebidos por J. Fonseca (1999) para el diseño curricular en la transformación de la Secundaria Básica, donde se observa la interrelación que entre estos se establece en el accionar por perfeccionarse continuamente y que lo resume a través de la siguiente gráfica:
Al añadirse la experiencia adquirida
a través del estudio de la literatura que aborda la teoría
curricular en otros países y en Cuba, del desarrollo de investigaciones
sobre el diseño curricular en las transformaciones de la Secundaria
Básica y en la tutoría de trabajos científicos
estudiantiles dirigidos al diseño de Unidades Didácticas
en la Matemática, se pudo constatar que el diseño curricular
en sus tres dimensiones: de diseño, desarrollo y evaluación,
contribuye al desarrollo de la profesionalización del docente,
por cuanto establece que el docente se emplee a fondo en el desempeño
de sus funciones. Al hacer una valoración de la lógica de actuación y la dinámica que le imprime el diseño curricular al docente, se aprecia que:
Al respecto en el material elaborado por un colectivo de autores cubanos del Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño (IPLAC) (Addine Fdez., Fátima...[et - al];1998) se expresa: "La investigación didáctica persigue la indagación teórica que permite el análisis crítico y reflexivo de la práctica de la enseñanza y el aprendizaje con el apoyo de elementos conceptuales y metodológicos que reflejan el método científico de obtener conocimientos. El docente que incorpora a su labor de enseñanza una actitud científica hacia el proceso que concibe y dirige contribuye a la profesionalización de su actividad. Así, ejecutar junto a la docencia la búsqueda científica y la solución de problemas del proceso de enseñanza - aprendizaje conlleva a que el docente realice una práctica social especializada y, como es lógico y necesario, indica con exactitud al enriquecimiento de la labor del maestro por elevar su formación del docente - investigador. El maestro es el principal investigador de profesionalidad". Más adelante, en este mismo material se dice: "La profesionalización del docente implica incorporar a su trabajo la capacidad de atender los problemas científicos del aprendizaje como proceso y como producto. Esto equivale a descubrir estos problemas, prever posibles soluciones – hipótesis de solución - y llegar a aplicar la metodología científica que conduce a la solución de dichos problemas. La profesionalización del docente, con la incorporación de la sistematización de su actividad científica implica:
Esta última cualidad, una actitud científica del docente, es autotransformadora, que procura cambios del docente por decisión propia y generada por el dominio y la comprensión del alcance de su actividad profesional. La autotransformación demanda de una actitud creadora, situarse sistemáticamente frente a la meta de mejorar cada día la práctica, procurar un cambio y perfeccionamiento propio sobre las formas de pensar, prever, reflexionar, valorar y actuar en la enseñanza; elementos que tendrán su reflejo en el aprendizaje de los estudiantes". Luego la práctica curricular se caracteriza por enfrentar constantemente las tareas de diseño, adecuación y rediseño interrelacionadas. El diseño como el proceso de previsión dado en la etapa de preparación; la adecuación, aunque también visto como un proceso de previsión, dada a través del ajuste del diseño curricular prescrito a las condiciones concretas de la institución, a un nivel macro, del grupo y alumnos, a un nivel micro, y el rediseño como el resultado de la reelaboración de lo diseñado, donde se eliminan las insuficiencias del modelo inicial o el adecuado, detectadas en la práctica producto de la investigación o de validación. Esto se ve de la manera siguiente:
La toma de decisiones respecto a los componentes para su adecuada selección, secuenciación y organización deben garantizar que los alumnos logren avances en su aprendizaje integral y desarrollador, por lo que es otro factor que el docente debe tener presente para medir la eficacia de su diseño y práctica curricular y por ende del desarrollo profesional alcanzado. La cooperación, el debate profesional y el intercambio con sus colegas con una posición abierta y flexible para aceptar críticas y sugerencias sobre las estrategias didácticas diseñadas y/o establecer otras compartidas que permitan resolver los problemas. CONCLUSIONES. Las reflexiones realizadas permiten concluir que: 1. En la medida que los currículos sean más abiertos y flexibles y no centralizados en su totalidad, permiten que los docentes realicen ajustes, reelaboren y adecuen los mismos, a partir de un proceso de diseño curricular, en correspondencia con las características y condiciones de sus alumnos, de sus grupos, de la institución escolar y de la comunidad. 2. Se acepta que la práctica cotidiana del diseño curricular con sus retos, es una vía para consolidar la profesionalización docente, máxime cuando se tiene un dominio de las dimensiones de diseño, desarrollo y evaluación en constante interrelación y caracterizado por la investigación constante. 3. Se impone un cambio de actitud del docente ante su labor cotidiana, caracterizándola por la reflexión, la insatisfacción constante de su quehacer, la búsqueda de soluciones creativas y más eficientes.
BIBLIOGRAFÍA. |
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