![]() ![]() ![]() |
| Año IV - Número 24 |
La situación de los servicios de educación básica en Oaxaca en el contexto de la descentralización educativaEscribe: Samael Hernández Ruiz |
|
|
Introducción En mayo del 2001 recibí la invitación del Dr. Carlos Ornelas (i) para participar en el seminario de una investigación en curso acerca de las políticas de descentralización educativa en México. De los comentarios que hice en ese seminario se derivó el contenido del artículo que hoy el lector tiene ante sus ojos. Uno de los materiales que circularon en el evento referido, fue el trabajo del propio Ornelas, publicado en la Journal of Educational Administration, en el número 5 correspondiente al año 2000 (ii). En dicho documento, el autor presenta algunas hipótesis acerca de los motivos que el gobierno federal mexicano tuvo para iniciar la descentralización de la administración educativa. Dichas razones son según Ornelas: la que se fundamenta en el cumplimiento del mandato de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; aquella que busca hacer más eficiente la administración de la educación en México; la que pretende debilitar al poderoso Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE); la que simplemente quiere transferir los conflictos con los maestros a los gobiernos de los estados o bien, aquella que se maneja a la luz de la influencia de las agencias internacionales. Se afirma, en el artículo de referencia, que por sí sola, cada una de estas razones resulta insuficiente para explicar la descentralización de la educación en México; sin embargo, tomadas en conjunto, bien pueden ilustrar su causalidad. A partir de los supuestos anteriores, el autor describe la historia y el proceso de la descentralización educativa y se pregunta por sus resultados. Las afirmaciones que el autor formula al respecto me hicieron reflexionar acerca de su congruencia con la situación educativa en el estado de Oaxaca. Por ejemplo, Ornelas comenta que aún con todo y lo complicada que ha sido la descentralización educativa, algunos indicadores de eficiencia de los servicios han mejorado; que los maestros resultaron beneficiados de este proceso y que los propios gobernadores de los estados se pueden contar entre los ganadores. Creo que estas afirmaciones no reflejan el efecto que la descentralización educativa produjo en el estado de Oaxaca. Estos desacuerdos me dieron la oportunidad de proporcionar a la comunidad de investigadores que participaron en el seminario, información acerca de algunos aspectos de los servicios de educación básica en la entidad, al mismo tiempo que argumentaba mis puntos de vista. Para
exponer ahora al lector estos argumentos, he organizado mi exposición
de la siguiente manera: en primer lugar, presento
información acerca del nivel de escolaridad logrado por los
oaxaqueños, comparándolo con los promedios nacionales,
lo anterior con el propósito de observar si en este aspecto
esencial, hubo alguna mejoría. Posteriormente, describo brevemente
el proceso de la descentralización y el conjunto de acciones
a que dio lugar.
Los retos Si los sistemas educativos se valoraran exclusivamente por su impacto en la sociedad, Oaxaca no tendría muchos motivos para ver con optimismo el futuro. En 1990, el promedio de escolaridad de los oaxaqueños era de 4.5 grados de educación básica, en tanto que el nacional era de 6.5. En el año 2000, el promedio de escolaridad fue de 5.8, mientras el nacional se estimó en 7.7 grados. En 1990, un punto porcentual separaba a Oaxaca del resto del país; para el año 2000 son casi dos puntos porcentuales; esto no significa otra cosa que la brecha provocada por la desigualdad se mantiene (iii). De acuerdo con los expertos de la Secretaría de Educación Pública (iv), deberíamos lograr para el 2010, un promedio de escolaridad para la población de 15 años o más, de 9 grados. Para que en Oaxaca se lograra esa meta, de acuerdo con la tendencia que hemos observado en los últimos diez años, necesitaríamos 27.5 años y no ocho. Si nos referimos al nivel de conocimientos que poseen los oaxaqueños, derivados de su tránsito por los servicios educativos, sólo el 27% tiene la educación básica completa o algún grado de educación postbásica; lo anterior quiere decir que el 73% de los oaxaqueños no tienen la educación básica completa (v). Por otra parte, quienes no poseen ningún conocimiento de tipo escolar y tampoco saben leer ni escribir, constituyen el 21.7% de la población adulta. El panorama se complica si se consideran las diferencias culturales. Oaxaca es un estado pluriétnico, más de la tercera parte de la población pertenece a uno de los 14 pueblos indígenas y no podemos afirmar que los principales elementos de su cultura estén adecuadamente incorporados en los currícula de la educación básica. El estado de Oaxaca tiene que realizar un gran esfuerzo para superar su rezago y garantizar que al finalizar la primera década del presente siglo, eleve su nivel de escolaridad igualándolo al menos al promedio nacional, disminuyendo las desigualdades entre la población y garantizando el dominio de conocimientos y habilidades pertinentes en un contexto multicultural. Los antecedentes Las cifras anteriores no se deben interpretar de manera descontextualizada. Con antecedentes que se remontan a 1974 (vi), la Secretaría de Educación Pública inició un largo proceso de desconcentración de su organización y funciones, que culminaría en una parte importante con la firma del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB). Dicho proceso, que para los propósitos de este recuento se inició en Oaxaca con el establecimiento de la Unidad de Servicios Educativos a Descentralizar en 1974 y continuó con la instalación de la Delegación General de la SEP en el estado, en 1978, pasando por su transformación en la Unidad de Servicios Educativos a Descentralizar (1984), hasta su transformación en Servicios Coordinados de Educación Pública, la cual fue la organización base para la creación del Instituto Estatal de Educación Pública del Estado de Oaxaca (IEEPO), en mayo de 1992, constituye el antecedente de la situación que guarda hoy el sector educativo en el Estado de Oaxaca. Cuando se firmó el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, el gobernador del estado era Heladio Ramírez López, y aceptó el ANMEB, a escasos seis meses de terminar su administración (vii). Si bien Ramírez López no tuvo oportunidad de administrar al sector educativo bajo el nuevo esquema descentralizado, durante los pocos meses que restaban de su mandato estableció condiciones políticas de operación en educación tales que marcaron el rumbo de la evolución de los servicios educativos en Oaxaca. El
Gobernador Diódoro Carrasco Altamirano (1992-1998), asumió
el poder en esas condiciones. En el Quinto Acuerdo Estatal para la
Modernización Educativa y el Fortalecimiento de las Identidades
Culturales de su plan de gobierno, se refleja la necesidad de normalizar
la situación, al proponerse como estrategia central convocar
a ". . . la sociedad en su conjunto a participar en el diseño
y elaboración de la Ley de Educación estatal, como punto
nodal para impulsar la modernidad en el estado." El Acuerdo planteó seis objetivos generales: 1. Hacer de la educación un medio para la superación
y mejoramiento de los individuos. Sin embargo, este acuerdo no tuvo un programa educativo que definiera con precisión las metas, estrategias, instrumentos y recursos para la operación del acuerdo en las nuevas condiciones de transferencia de los servicios federales. De hecho, las acciones que se realizaron fueron orientadas por las propuestas que el gobierno federal ya había definido. La firma del ANMEB ocurrió durante la administración del Presidente Carlos Salinas de Gortari. Con la firma del acuerdo se establecieron las líneas estratégicas que tendrían continuidad luego de asumir el poder Ernesto Zedillo Ponce de León. Tres aspectos constituyeron los puntos nodales del régimen salinista: el primero fue el de la llamada federalización educativa. El segundo, la reforma de los contenidos educativos y los materiales didácticos. Por último, y muy importante porque encierra el compromiso asumido con el SNTE, la revalorización de la función del maestro y mejoramiento de sus condiciones materiales de vida (viii). Con las reformas al artículo 3º constitucional, la nueva Ley General de Educación y la propia firma del ANMEB, la estrategia diseñada por Salinas de Gortari encontró su adecuada expresión en el Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000, de Zedillo. Los
planteamientos hechos en dicho documento partían de una compacta
imagen-objetivo en materia de atención: lograr que los niños
cursen y completen satisfactoriamente su educación básica.
Con esto se esperaba lograr que, para fines del sexenio, la población
con 15 años o más de edad tuviera -al menos- 7.5 grados
de escolaridad y que la secundaria tuviera un 81% de eficiencia terminal. Para lograr lo anterior, se establecieron cinco líneas de estrategia general:
Con estos propósitos y orientadas por las estrategias mencionadas, se desarrollaron las acciones federales que incidieron en los servicios educativos del estado de Oaxaca. El resultado de instrumentar estas acciones ya lo comentamos al principio de este documento, ¿cuál es ahora la situación que guardan los servicios educativos en la entidad? II. La situación actual El factor infraestructura Para que el estado de Oaxaca mejore el impacto de sus servicios educativos en la población, se hace necesario mantener e incrementar la infraestructura de servicios prioritariamente en los niveles de preescolar, primaria y secundaria; sin embargo, la normatividad vigente y la política de construcción de espacios educativos hacen difícil lograr estos propósitos. Oaxaca es un estado con una geografía accidentada, mucha de la infraestructura instalada se encuentra ubicada en zonas de riesgo que conforme se agotan los terrenos disponibles por las comunidades, se vuelven zonas más peligrosas. Durante los años de 1998 y 1999, Oaxaca sufrió los embates de varios fenómenos naturales, que incluyeron dos fuertes sismos. En el último de los desastres, 2.217 escuelas resultaron afectadas y tuvieron que ser rehabilitadas, junto con la reposición de libros de texto y material didáctico que resultaron dañados (x). No existe en Oaxaca un plan de contingencia que evalúe la vulnerabilidad de las instalaciones escolares, ni un fondo especial que permita actuar de inmediato en estos casos. Cuando fue necesario, las autoridades educativas del estado negociaron con la SEP recursos emergentes para afrontar con prontitud el desastre, y los trámites en dichos casos fueron lentos y requirieron de un laborioso proceso de documentación para liberar y justificar los recursos. Hasta la fecha, por ejemplo, no se ha podido recuperar el porcentaje que le corresponde pagar a la aseguradora, y el gobierno federal no autoriza que dichos fondos sean transferidos al gobierno del estado de Oaxaca. Por otra parte, ampliar la infraestructura física de los servicios encuentra un límite debido a los criterios que la federación establece para autorizar una inversión en aulas o anexos. Por esta razón, cerca de 2000 microlocalidades oaxaqueñas no cuentan con infraestructura y son atendidas a través de los servicios del CONAFE. En el caso del nivel de secundaria, la ampliación se ha ido solventando mediante la creación de telesecundarias; pero se presentan algunos casos en que los servicios de energía eléctrica en las comunidades no permiten que operen adecuadamente los equipos o en los que el mantenimiento de las tele aulas, que se opera desde la ciudad de Oaxaca, no sea oportuno. De cualquier forma, habría que agregar al problema de mantener y ampliar la infraestructura física de los servicios educativos el rezago en la construcción de espacios, que asciende -según las últimas estimaciones de la Coordinación General de Planeación del IEEPO- a más de 2 mil millones de pesos. Los recursos que la federación transfiere para inversión en infraestructura se operan a través del Comité Administrador del Programa para la Construcción de Escuelas del Estado de Oaxaca (CAPCEEO); sin embargo, el hecho de que por norma sea la única entidad facultada para construir escuelas, hace difícil poner en práctica formas alternativas de edificar espacios. El factor maestro En el estado de Oaxaca prestan sus servicios 42.081 docentes, en 10.882 escuelas de educación básica (xi). La mayoría de los profesores son egresados de las normales que funcionan en el estado; las mismas que, para aceptar a los alumnos en sus aulas, requieren aprobar un examen de admisión que casi siempre produce aspirantes rechazados. Debido a viejos acuerdos que existen con el sindicato de trabajadores de la educación, los egresados de las normales son automáticamente contratados e incorporados al servicio; no existe por tanto para las autoridades, la posibilidad de seleccionar a los egresados de las normales. Esto ha acarreado un serio problema en el nivel de primaria, donde ya no son necesarios tantos maestros y los egresados de esas normales no tienen un lugar para ser ubicados, ni la plaza con respaldo presupuestal para ser incorporados como trabajadores del sector (xii). En el caso del nivel de secundaria, la reducción del ritmo de crecimiento de las modalidades de secundarias técnicas y generales ha provocado que la contratación de personal se reduzca a los servicios de nueva creación en telesecundaria. En esta modalidad, los representantes sindicales han cerrado filas y controlan la contratación de maestros, quienes casi siempre son profesionales que provienen de carreras no docentes. En
el caso del nivel de preescolar, la dirigencia sindical presiona para
ampliar el número de contrataciones, sosteniendo una vieja
demanda de obligatoriedad de la educación preescolar. Actualmente
opera una comisión IEEPO-Sección 22, que realiza un
estudio para analizar si es conveniente formular una iniciativa estatal
de obligatoriedad de los estudios de ese nivel. El moviemiento sindical La actividad sindical del maestro oaxaqueño ocupa un lugar importante en su vida. En 1980 inició el movimiento democratizador de su sindicato, que dio como resultado la construcción de un nuevo liderazgo y un estilo diferente de gestión sindical. El Movimiento Democrático del Magisterio (MDM) se constituyó como una fuerza política organizada bajo una estructura dual. Por una parte, la estructura sindical estatutaria (ESE), que es la encargada de gestionar y acordar con las autoridades los términos de la prestación de servicios del personal que labora en el sector y, por otra, la estructura sindical meta-estatutaria (ESME), misma que tiene una organización paralela a la estatutaria en algunos casos. En ella se expresan los grupos y corrientes políticas del magisterio, es un espacio en el que se produce la política del movimiento y se dirige a los maestros con un marco mínimo normativo que le da identidad y que son los llamados "Principios rectores". La estructura meta-estatutaria permite legitimar las decisiones políticas del movimiento sin la interferencia del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE y es, en los hechos, una instancia de control de las estructuras estatutarias. La naturaleza de la relación entre el Instituto Estatal de Educación Pública y el sindicato se caracteriza por una conflictividad permanente y al mismo tiempo por una simbiosis de sus estructuras. El MDM aprovecha las estructuras de mando del IEEPO para mantener su clientela política y controlar a los maestros disidentes, y el gobierno del estado acepta esta situación para reducir, no la conflictividad, sino la intensidad de la expresión del movimiento. Para aceptar el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, la Sección XXII del SNTE impuso al gobierno del estado la condición de que ningún nombramiento de los mandos medios o modificación de las condiciones de trabajo, incluyendo las académicas, debían hacerse sin la participación del magisterio oaxaqueño. Esta condición propició un fortalecimiento inmediato del sindicato y su control sobre una parte importante de las estructuras administrativas del IEEPO. Algunos aspectos de las condiciones de vida y de trabajo del magisterio Como producto de su trabajo y de la lucha sindical, las condiciones de vida y de trabajo del magisterio oaxaqueño han mejorado. Cerca de las dos terceras partes de los maestros tiene menos de 21 años de antigüedad. Este es un dato que el lector tiene que considerar con cuidado; significa que si el movimiento magisterial inició en 1980, tiene ya 21 años duración y, por tanto, casi las dos terceras partes de los trabajadores de la educación no conocen otras condiciones de trabajo (xiii). El salario magisterial también ha mejorado. Un maestro de primaria con plaza inicial gana más de cuatro salarios mínimos (xiv), en tanto que en Oaxaca, el 78.7% de la población gana hasta 2 salarios míninos (xv). En promedio, la vivienda de los maestros es mejor que la del resto de los habitantes de la entidad, aunque en términos de su tenencia estén por debajo del promedio. En efecto, el 65% de los maestros tiene casa propia, en tanto que en el resto del estado el porcentaje es del 88.3%. En Oaxaca, el 7% de las familias tiene casa rentada, en el caso de los maestros, este porcentaje se eleva al 34.9%. En lo que respecta a su alimentación, el 39.2% de las familias de los trabajadores de la educación presenta un subconsumo de proteínas en su presentación de carne, leche o huevos; el 44.3% la consume de 1 ó 2 veces por semana y el resto, 3 veces o más por semana. Ante esto, el 88.8% de los maestros considera su dieta buena o regular; el resto la considera definitivamente mala. En lo que toca a los servicios médicos, el 32.1% de los maestros prefieren utilizar servicios médicos particulares, ya que opinan que el ISSSTE no les proporciona un buen servicio. El 85% de los docentes compra ropa de una a tres veces por año y, el resto, cuatro o más veces. Esta situación debería caracterizar las gestiones que el maestro realiza ante su sindicato; pero sólo el 37% acepta utilizar a la estructura de ese organismo para realizar algún tipo de gestión. En su mayoría, los maestros realizan gestiones para obtener algún préstamo de corto plazo (38%); el 12% para gestionar algún tipo de promoción; el 8%, para obtener algún servicio médico y el 6%, para obtener vivienda. Sólo el 13% de los maestros afirman tener éxito en todas sus gestiones; el 50%, en algunas y el 37% declara no haber tenido éxito. Es interesante comentar que sólo el 43% de los maestros tiene expectativas de mejorar su situación a través del sindicato y sólo el 8% se encuentra satisfecho de los beneficios que ha obtenido de la gestión de sus asuntos. Es probable que esta situación de desconfianza e insatisfacción haya reducido el nivel de participación espontánea de los maestros, lo que ha propiciado como respuesta un endurecimiento de las medidas coercitivas para hacerlos participar en las jornadas de lucha sindical, mismas que se expresan en multas o suspensión de derechos sindicales. Cobertura y desempeño escolar (xvi) En el marco de la descripción anterior, conviene hacer referencia a la cobertura del servicio y al desempeño que se observa en los alumnos inscritos en el sistema. Cobertura y acceso a la educación básica Los servicios educativos en Oaxaca incorporan al 90.2% de la población en edad escolar, es decir, aquella que tiene entre 6 y 14 años (xvii). El restante 9.8 %, no asiste a los servicios, porque carece o no tiene acceso a ellos. Por lo regular, las poblaciones que no cuentan con escuelas, son aquellas microlocalidades que no reúnen los requisitos para que se les autorice un servicio formal; sin embargo, como ya hemos mencionado, son atendidos por programas como los del CONAFE, cuando son identificados esos núcleos de población, o bien, cuando los propios padres de familia lo solicitan. En el nivel de secundaria, durante el ciclo escolar 1999-2000, se reportó que del total de egresados de la primaria, el 87.7% ingresó al primero de secundaria. Permanencia En los servicios de educación primaria se ha observado una tasa promedio de deserción del 4%. Cabe destacar que, de acuerdo con un análisis realizado por el autor, la tasa promedio de deserción en el medio urbano es del 4.2%, en tanto que en el medio rural es del 3.8%. De igual manera, puede ser interesante mencionar que, en el mismo estudio, se encontró que las tasas de deserción están asociadas al nivel de retraso cronológico que tienen los alumnos (xviii). Así, encontramos que los niños que no tienen retraso cronológico tienen un promedio de deserción del 2.7%, en tanto los que tienen 2 años o más de retraso cronológico, presentan en promedio 9.1% de deserción (xix). Por otra parte, del total de niños que ingresan al primer grado, sólo terminan el sexto grado el 75.3%. Además, si consideramos el factor cronológico, en Oaxaca solamente el 47.4% de los niños termina su sexto grado a la edad de 11 años, el 42.4% lo termina con al menos un año de retraso, es decir, a los 12 años, y el 10.2% a los 13 años o más. En el nivel de secundaria, el porcentaje de deserción fue del 6.6% durante el ciclo escolar 1999-2000. Al igual que en la primaria, este indicador también se asocia al factor de retraso cronológico. Considerando lo anterior, los alumnos que cursan la secundaria sin retraso, presentan un porcentaje de deserción del 3.7%, los que tienen al menos un año de retraso cronológico presentan una tasa de deserción del 10%, en tanto que los que tienen dos a más años de retraso cronológico presentan una tasa del 15.6%. La eficiencia terminal de la secundaria es del 69.8% y, si consideramos el factor cronológico, solamente el 51.3% terminan el tercer grado en la edad requerida. Aprovechamiento escolar Tenemos poca información acerca del nivel de aprovechamiento de los alumnos que cursan educación básica; no obstante, la Secretaría de Educación Pública, a través de la Dirección General de Evaluación, efectuó evaluaciones desde 1995 hasta 1999, empleando los resultados obtenidos del programa Carrera Magisterial (xx). De acuerdo con el informe citado, los niños del estado de Oaxaca que cursan la primaria se encuentran por debajo del nivel promedio de aprovechamiento a nivel nacional con 98.8 puntos. Con relación a los alumnos de la secundaria, estos se encuentran ligeramente por encima del promedio nacional con 100.7 puntos. En
educación primaria, en una escala nominal que va desde "Muy
bajo aprovechamiento" hasta "Muy alto aprovechamiento",
el 38.9% de las escuelas se encuentran clasificadas como de muy bajo
o bajo aprovechamiento; el 39.6%, como de medio y el 21.5%, como de
muy alto o alto aprovechamiento. En las escuelas secundarias, el 29.4% fueron clasificadas de muy bajo o bajo aprovechamiento, el 38.9 de medio y el 31.7% de muy alto o alto aprovechamiento. En el caso de secundarias, el 31.4% de las escuelas de muy alto o alto aprovechamiento se encuentran en municipios de muy alta o alta marginación. Ahora, si aceptamos los resultados que nos proporcionan los propios maestros y consideramos que los alumnos aprobados son aquellos que dominan el mínimo de los contenidos programáticos, entonces el 11.8% de los alumnos de primaria no logran el dominio mínimo aceptable de los contenidos programáticos (xxi), y el 14.6% de los de secundaria. El factor burocrático En lo que respecta a la administración de los servicios educativos, el órgano oficialmente encargado de hacerlo es el Instituto Estatal de Educación Pública del Estado de Oaxaca, cuya naturaleza jurídica es la de ser órgano descentralizado del Poder Ejecutivo Estatal (xxii). El titular del IEEPO tiene el rango de Director General y cuenta con 6 coordinaciones generales y 7 delegaciones regionales (xxiii). El presupuesto que la federación transfiere al estado de Oaxaca a través del ramo 33, en el fondo de aportaciones para la educación básica ascendió en 1998 a $ 3,952.4 millones de pesos, el presupuesto autorizado para el presente año asciende a $ 6,425.3 millones de pesos. El 97% del presupuesto transferido por la federación se ocupa para el pago de salarios, y el 3% para sufragar los gastos de operación (xxiv). Una
de las repercusiones que en este aspecto ha tenido la descentralización
de la administración educativa ha sido un accidentado manejo
presupuestal y financiero de los recursos transferidos. Para solventar
las necesidades de creación de plazas de apoyo y asistencia
a la educación, tuvieron que reconvertirse horas docentes por
un monto de 26.9 millones de pesos y, como efecto de la retabulación
de sueldos, existe un sobre ejercicio de 33.2 millones de pesos desde
1999, sin que esto haya sido regularizado por la Secretaría
de Educación Pública (xxv). III. Algunas consideraciones finales Aún cuando no agotamos todos los aspectos de la situación de los servicios educativos en Oaxaca, el marco de referencia establecido permite hacer algunas consideraciones en cuanto a la descentralización educativa y sus efectos. En el caso de Oaxaca, los antecedentes históricos de la descentralización parecen obedecer en sus inicios a una necesidad de hacer más eficiente la administración de un servicio que comenzó a crecer con celeridad a partir de la segunda mitad de la década de los setenta y que tuvo su más fuerte expresión entre 1980 y 1982. Es probable que durante el período de 1983 a 1988, los esfuerzos por desconcentrar a la administración de la SEP tengan origen en la creciente pugna entre la dirigencia del SNTE y los funcionarios de la propia Secretaría (xxvii). Con el surgimiento del movimiento magisterial en 1980, Oaxaca se convirtió en una gran fuerza que cuestionó a la burocracia del SNTE a nivel nacional y que incidió en la tensión que se generaba entre la SEP y el SNTE. Cuando Carlos Salinas de Gortari arribó al poder, su desconfianza hacia los tradicionales aparatos de control corporativo, entre los que se incluía el SNTE, después de la ineficiencia que mostraron para garantizarle votos con que legitimar su llegada a la presidencia de la república, lo llevó a arremeter contra las burocracias más fuertes, como en el caso de su enfrentamiento con los líderes del sindicato petrolero (xviii). Es posible que la firma del Acuerdo para la Modernización de la Educación Básica, que implicó la transferencia de los servicios educativos a los estados, exprese las fuertes contradicciones que existían entre la SEP y los líderes del SNTE, agrupados en Vanguardia Revolucionaria (xxix). En Oaxaca, la aceptación de la descentralización por parte del magisterio y la decisión del gobierno del estado de darle un control casi total de la administración del IEEPO significó, entre otras cosas, la imposibilidad del retorno de Vanguardia Revolucionaria al escenario político local; pero también, desde luego, la transferencia de la administración del conflicto magisterial hacia las autoridades del estado (xxx). Un efecto de la descentralización en Oaxaca fue, como ya lo hemos dicho, el dominio que el Movimiento Democrático del Magisterio logró sobre la administración del sector educativo. La presión que el magisterio es capaz de realizar directamente sobre el gobierno del estado para lograr la satisfacción de sus demandas ha llevado al gobernador actual a prever un endeudamiento del gobierno del estado por 700 millones de pesos que la federación hasta ahora no ha querido apoyar. Es difícil aceptar entonces, al menos en el caso de Oaxaca, que el gobernador haya sido uno de los ganadores con la descentralización. Por otra parte, el excesivo poder que hoy tiene el sindicato, ha puesto de rodillas incluso al congreso local, al obligarlo a cancelar todas las líneas de acción del plan de desarrollo relacionadas con la municipalización de la educación en el estado. El lado positivo de la descentralización lo encuentro en la reflexión a la que obliga acerca de las particularidades que habrá de tener un planteamiento que conduzca al desarrollo del sistema educativo en Oaxaca. Lo anterior establece la prioridad que debemos darle en Oaxaca a la investigación e innovación educativas; pero antes que nada es necesario que los principales actores de este proceso, los maestros, las autoridades y los padres de familia, asuman un compromiso común que permita establecer objetivos claros y concretos que le den sentido y obligatoriedad a las tareas que hay que realizar. Sin duda, la disposición del gobierno federal de apoyar con recursos crecientes que ayuden a superar los rezagos en Oaxaca y a avanzar en su crecimiento y desarrollo, será importante, junto con ello, la tarea de llenar el gran vacío normativo que hoy existe y que le resta capacidad de decisión al gobierno del estado, no debe eludirse por más tiempo. Referencias (i) Carlos Ornelas es un destacado investigador mexicano,
profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana. Entre otras
obras, es autor del libro "El sistema educativo mexicano. La
transición de fin de siglo". Fondo de Cultura Económica.1995.
Su libro más reciente es: " De la crisis a la reconstrucción:
el cambio institucional en la Universidad Autónoma de Puebla".
ANUIES. 1999. Actualmente realiza una investigación sobre el
Federalismo y la descentralización de la educación en
México que recibe apoyo de la Fundación Ford.
Documentos
|
|
|