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| Año IV - Número 23 |
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La tecnología educativa apropiada y crítica Escribe: Beatriz Fainholc La autora es Directora General de la Fundación
del CEDIPROE: Centro de Diseño, Producción y Evaluación de |
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La
tecnología supera, pues, el mero estatuto de ciencia
aplicada hasta elevarse a un concepto relacionado -en relación
de continuidad- con el de ciencia. No obstante, pueden reconocerse
ciertas diferencias significativas entre ciencia y tecnología
ya que, mientras la primera se preocupa por la realidad para conocerla,
explicarla y formular leyes, la segunda se orienta al estudio de los
procesos con el objeto de prescribir normas para cambiar y mejorar
la realidad a través de acciones racionalmente mediadas y controladas. El
conocimiento tecnológico cabalga junto al científico
y lo potencia, pero tambien acude a otras fuentes no tan "racionales"
del saber como apelar a los procedimientos culturales y técnicos
existentes histórica y experiencialmente en el hacer y en la
solución de problemas, con la intuición y creatividad
depositadas en los diseños de procesos y productos, y otros. La tecnología, asímismo, se diferencia según las ciencias en las que se apoya. Cabe distinguir, pues, entre tecnologías materiales -basadas en las ciencias naturales- y tecnologías sociales -fundamentadas en las humanidades y en las ciencias sociales-. La pedagogía puede concebirse y articularse, según este enfoque, como una tecnología social (o sociocognitiva) orientada al estudio y mejoramiento de la acción educativa sistemática y de las prácticas de enseñanza. En todo caso nuestra preocupación es inscribir el quehacer de la Tecnología Educativa como una tecnología especial dentro del marco mayor de la Tecnología considerada como disciplina que posee objeto y métodos propios. Se trataría de la tecnología especial que se ocupa de las mediaciones pedagógicas desde una perspectiva sociocultural histórica y crítica llevada a cabo en los procesos de diseño, ejecución y evaluación/investigación de programas y materiales educativos para contextos convencionales como para los nuevos entornos virtuales de aprendizaje. También
debemos vincular los abordajes implícitos en el concepto de
"Tecnología Apropiada" sostenida por aquellas
líneas de pensamiento de 1970, preocupadas en adecuar tecnologías
a contextos, situaciones y usuarios. Proceden entre otros, de Schumacher
(Londres, 1979) quien piensa en los términos de qué
tecnología será más apropiada a los contextos
socioculturales donde deberá operar, lo que en general para
organizaciones de países en desarrollo -como la Argentina y
otros- son las "intermedias", muchas veces son las más
simples y baratas, -incluso relacionadas con las tecnologías
de la información y la comunicación (TIC) -, a lo que
no les resta ninguna rigurosidad sino por el contrario mayor pertinencia
sociocultural. Si estos planteos se transfieren a lo educativo (Klassen y Solid, 1981), es evidente la necesidad de propuestas de tecnología con rasgos apropiados (Fainholc, B. 1990) y críticos por los tiempos que corren (Fainholc, 2000) -que por definición consisten en realizar un trabajo holista, situado e interdisciplinario-, al diseñar propuestas educativas a modo de intervenciones reales y virtuales innovadoras, aterrizadas según perfiles de escenarios y actores con necesidades particulares, lo que captura el real contexto para su apropiación. Como se aprecia, se está bastante lejos de la vieja concepción de la tecnología educativa identificada con pautar, racionalizar y sistematizar la acción educativa a través del uso en el aula de instrumentos, máquinas, aparatos y equipos mecánicos, medios de comunicación social, eléctricos o electrónicos como soportes de diversas funciones educativas, que "podían facilitar la tarea docente y mejorar el rendimiento de los alumnos". No es necesario presentar aquí cómo estas líneas demostraron su reducido alcance comprehensivo debido a la extensa documentación existente de la especialidad. De este modo, se perfiló un nuevo avance que así supone transitar de una concepción de la "tecnología educativa convencional" como una hegemonía teórica del saber tecnológico o técnicas aplicativas del hacer educación con medios y la teoría general de sistemas en la enseñanza , para transitar a una conceptualización de la Tecnología educativa concebida desde la cultura y las mediaciones, como una práctica socio-tecnológica educativa reflexiva de intervención cultural, directamente derivada de las características específicas del aprendizaje y la enseñanza contextuados en escenarios culturales y con actores particulares. Así, la Tecnología educativa no queda atrapada por una concepción lineal, o absorbida/ neutralizada por la razón técnica y la lógica mercantil del mercado sino que aparece como organizador perceptivo y por ende cognitivo, diría Eisner (1987) dentro del ámbito de innovación discursivo pedagógico. Se destaca, asímismo como un "campo intelectual", lugar estratégico para criticar la educación mediada y re-pensar las mediaciones pedagógicas con tecnologías. En medio de tales tránsitos y replanteos, muchos de los cuales incluyen contradicciones -con posturas hipermodernas y algunas antimodernas, o aún ambas mezcladas-, se viven situaciones encontradas con modelos para alcanzar algún futuro de mundo donde aparecen sociedades y personas más preocupados por el equilibrio y la supervivencia que por el crecimiento y el cambio. Sin
embargo, las interpretaciones artefactuales economicistas comienzan
a ceder lugar a la necesidad de considerar la producción expresiva
de personas en proyectos y materiales educativo-comunicacionales ejecutados
por sujetos protagonistas con competencias tecnológico-culturales
específicas. Se trataría de una verdadera tecnología
intrínseca al quehacer educativo, centrado en problemas y procesos
de cambio conceptual, de valores y fines conducentes al desarrollo
de una conciencia política, eje central de esta formación
que incluye la responsabilidad ética de sostener posibles modos
de intervención tecnológico-educativa apropiados a contextos
como creaciones para una sociedad armónica . Esta
lógica se articula con la de la "sociedad del conocimiento"
que presiona cada vez más, reclamando a la educación
convertirse en la inversión estratégica más significativa
de estos tiempos. Concurrente a esto, el campo de la Tecnología Educativa requiere un cuidadoso tratamiento a fin de adoptar decisiones fundantes por sus procesos y consecuencias característicos y que, al resolver cuestiones coyunturales, no pierda la perspectiva general de construcción a largo plazo. Por ello, definimos a la Tecnología Educativa como la organización integrada de personas, significados, conceptualizaciones, procedimientos, artefactos simples y/o equipos complejos electronificados, pertinentemente adaptados, a ser utilizados para la elaboración, implementación y evaluación de programas, proyectos y materiales educativos que tienden a la promoción del aprendizaje contextuado de un modo libre y creador. Se trata de una Tecnología Educativa Apropiada -T.E.A.- que se diferencia y supera de la Tecnología educativa convencional existente desde la década de 1960 en adelante. La
T.E.A., apoyándose en los pilares del enfoque holista, la psicología
cognitiva, interactiva y constructiva para el aprendizaje y la enseñanza
para la comprensión inteligente con una sociología de
la comunicación social, hoy incorporando las TICs, intenta
superar abordajes convencionales y ofrece una síntesis crítica
con un nuevo paradigma de una Tecnología Educativa CRÍTICA
que desde una perspectiva socio cultural -que es la que se ha seleccionado
y mantenido en todo este Diccionario- propone la elección,
combinación y utilización de mediaciones tecnológicas
en forma reflexiva, contextualizada y estratégica según
los siguientes criterios: 1- que fortifiquen los encuadres participativos, interactivos
y de confrontación, adaptados a las necesidades específicas
de los usuarios para proyectos y materiales educativos. 2- que apelen a reconstruir los contenidos, a revisarlos
y a modificarlos por el protagonismo de cada persona que aprende,
preferentemente colaborativamente en grupo, cercano o remoto. 3- que provoquen la vinculación teoría-práctica
y práctica-teoría por investigación-acción
(búsqueda, confrontación y recreación) de procesos
y productos, para alcanzar programas de crecimiento humano consistentes
y coherentes. 4- que estructuren situaciones pedagógicas
y de producción de material didáctico donde se favorezca
las relaciones y las búsquedas que el estudiante debe aprender
consciente y contextuadamente, tanto en situaciones individualizadas
y sociales de aprendizaje . 5- que llevan a conocer, adaptar, combinar, recrear y criticar los artefactos tecnológicos y las TIC sin deslumbrarse en su consumo indiscriminado, sino estableciendo planes de incorporación y actuación evaluados en términos de necesidades propias. De este modo, se trata de un campo del conocimiento tecnológico educativo como espacio abierto y de reflexión crítica para la investigación y contraste de las prácticas educativas mediadas en proyectos y materiales educativos (curriculares, si se trata de educación formal) cada vez más articulados con las TIC. Esta disciplina tecnológica especial corporizada en acciones tecnológico educativas mediadas y en entornos y herramientas histórico-culturales-semiológico-didácticas en diversos soportes, provoca diversos dominios en la estructuración y funciones socio-cognitivas en la persona que aprende, y que se inscriben en las prácticas de la enseñanza formal y no formal, presencial y a distancia. Enunciamos
los Fundamentos más salientes de la Tecnología Educativa
Crítica: 1-Pedagogía práctica de la ética
comunicativa, reconstructiva y crítica, de respeto a la diversidad,
multiculturalista para la convivencia solidaria. 2-Apropiación de recursos tecnológicos
a escala humana propiciando equidad, participación igualitaria
y autodominio personal y colectivo. 3-Resignificación de la incertidumbre para
superar fragmentaciones diversas y ampliando la reflexión y
la lucidez junto a otras formas de pensamiento teórico-práctico. 4-Desmistificación epistemológica en
la navegación interactiva e interconectiva para fortalecer
la lectura crítica y la comprensión, en apuestas hermenéuticas. 5-Construcción de la "telemática-global"
por mediaciones/negociaciones significativas y valiosas para el desarrollo
socio-cognitivo en la práctica cotidiana. 6-Desarrollo de la moral autónoma y la autorregulación racional y madura en contextos educativos metatécnicos. |
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