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| Año III - Número 17 |
Educación
ambiental y turismo:
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El
presente artículo es una síntesis del material trabajado
en un Taller denominado "La educación ambiental en
el turismo", destinado a promotores y sectores afines al
turismo y a la educación ambiental. Los
objetivos planteados para el taller, fueron los siguientes: a) Analizar la relación entre turismo y medio
ambiente para establecer su dimensión en el marco de la educación
ambiental no formal. De
acuerdo a los objetivos elaborados, la metodología aplicada
fue fundamentalmente una exposición teórica de los principales
aspectos conceptuales del tema, al principio; para después
pasar al trabajo grupal que consistió en la elaboración
y exposición oral de propuestas de productos turísticos
potenciales, como herramientas que contribuyan a la educación
ambiental no formal. Teniendo en cuenta los objetivos planteados y la metodología, se desarrolla en primer lugar el significado de la educación ambiental, en segundo lugar la contribución del turismo a la educación ambiental y los distintos tipos de turismo, para concluir finalmente en el aporte del turismo a la educación ambiental. II- La Educación Ambiental Las
grandes transformaciones ocasionadas por el hombre en el ambiente,
han conducido al planeta a una situación de crisis, por lo
cual es necesario restablecer el equilibrio con la naturaleza. Esto
nos lleva al concepto de desarrollo sostenible que, según la
Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, es
un desarrollo cuyo principio general es el de satisfacer las necesidades
humanas del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones
para satisfacer las propias. Es necesario un desarrollo antrópico
equilibrado, integrado y acorde con su medio ambiente (Ministerio
de Medio Ambiente, 1997: 10). Este
modelo de desarrollo conlleva la necesidad de cambio en la sociedad.
Este cambio -en parte- es el desafío de la educación
ambiental. Debe promover una nueva relación de la sociedad
humana con su entorno, a fin de procurar a las generaciones actuales
y futuras un desarrollo personal y colectivo más justo, equitativo
y sostenible. La
Educación Ambiental es un proceso de aprendizaje que intenta
facilitar la comprensión del mundo que nos rodea y que tiene
como finalidad lograr que cada persona se sienta responsable de él
(Ministerio de Medio Ambiente, 1997: 11). Según
la UNESCO y el PNUMA, la educación ambiental es fundamentalmente
un proceso de resolución de problemas, que involucra a una
filosofía holística, y una acomodación a los
modernos y enfoques educativos, basados en:
Como
plantea S. Sterling "la educación ambiental es, en
esencia, un proceso de resolución de problemas, pero desde
un punto de vista holístico, de la sustentabilidad y el manejo,
de poder dar y de compartir" (Houstoun, H. 1994:111). En
un documento acerca de la Educación Ambiental de la UNESCO
(PNUMA, 1994), se señala que es necesario superar dos escollos: 1) El abordaje de los problemas del medio ambiente
deberá dejar de lado un concepto pedagógico clásico,
centrado en preconceptos que son trasmitidos a los alumnos sin que
ellos puedan superar el rol de receptores pasivos; y donde tampoco
se tengan en cuenta las estructuras cognitivas del niño, del
adolescente o del adulto que no conoce el tema. 2) La Educación Ambiental no debe limitarse
a la provisión de información, sino que debe ayudar
a la gente a reconsiderar sus falsas ideas sobre diferentes problemas
medioambientales, y a estudiar y reflexionar sobre los sistemas de
valores generalmente aceptados de manera más o menos explícitos. Podemos
decir que la educación ambiental (tanto formal como no formal)
es, por sobre todas las cosas, una educación para la acción,
desde una aproximación global e interdisciplinar, facilitando
así un mejor conocimiento de los procesos ecológicos,
económicos, sociales y culturales. La
educación ambiental debe fomentar el cambio social a partir
del desarrollo de valores, actitudes y habilidades para asumir una
responsabilidad ambiental. La educación
ambiental es una herramienta para mejorar las relaciones de los seres
humanos con su medio y, por lo tanto, debe incidir en la prevención
y resolución de problemas ambientales. En este sentido, es
obvio que un correcto diseño de la intervención educativa
requiere un conocimiento previo exhaustivo sobre la realidad ambiental
en la que se va a trabajar. Este análisis preliminar debe identificar
los diferentes problemas, las causas, consecuencias y procesos, así
como la percepción que tiene la población sobre todos
estos aspectos. El
objetivo final de la educación ambiental es lograr que un grupo
social o un individuo, partiendo del conocimiento de su realidad inmediata,
logre cambios de conciencia, de actitud y de conducta y, mediante
un método de análisis crítico, fomente su propia
responsabilidad y participación en la solución de los
problemas ambientales en cooperación con el resto de la población.
Las
condiciones medioambientales son el resultado de opciones sociales,
políticas, económicas y tecnológicas y no sólo
de factores físicos; por lo tanto, la educación ambiental
deberá apuntar a establecer un nuevo sistema de valores que
orienten las decisiones. La
educación ambiental debe ser partícipe de un cambio
y una transformación cultural, dirigido hacia una ética
ambiental. De lo contrario (como cualquier educación o situación
de la vida), no va más allá de lo que el consenso social
preestablecido le permite, y es precisamente este consenso social
actual, caracterizado por el consumismo y el materialismo, el que
debe ser cambiado, para alcanzar una sociedad comprometida con la
naturaleza. Si esto no es así, los proyectos verdes de la educación
ambiental sólo son mecanismos propagandísticos manejados
por empresas, gobiernos, etc. En definitiva, la educación ambiental debe educar en el enfoque ambiental para favorecer una conciencia ambiental en cualquier ámbito humano, para generar una preocupación que se transforme en un compromiso para hacer algo por el ambiente, demandando así una acción, tanto individual como colectiva, en cualquier escala. III- El turismo y la educación
ambiental no formal Teniendo
en cuenta la crisis ambiental, es necesario destacar una nueva etapa
en la relación turismo/medioambiente y turista/medioambiente.
Una
primera cuestión a señalar es una situación en
la cual se requiere una visión alternativa del turismo. La
Comisión de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible,
con relación al turismo, ha recomendado la búsqueda
de un turismo sostenible. Esto no implica radicalizar las propuestas
de productos turísticos que actualmente existen en el mercado,
hacia el ecoturismo o turismo verde. En realidad, es necesario dotar
de una dimensión ambiental a todos los procesos asociados al
turismo: a) Incorporar criterios ambientales en la planificación
de destinos turísticos de sol y playa, de montaña, turismo
aventura o metropolitano. En definitiva, sin caer en propuesta meramente ecologistas -que algunos sostienen son propias de mercados demasiados selectivos- es posible que todas las actividades asociadas al turismo, incorporen una nueva visión. Puede existir un turismo metropolitano de base ambiental, en donde no se le quite al producto la esencia que lo caracteriza, pero se le incorpore un concepto amplio de medioambiente (desde la gestión hotelera hasta la reutilización y reciclado de materiales, la señalización, los recorridos, etc.). Pueden
citarse otros ejemplos, como la tendencia a la recuperación
de valores tradicionales de nuestras comunidades primitivas o nuestro
pasado cercano. La búsqueda de valores perdidos por parte de
una sociedad que, adaptada a otra velocidad, ha olvidado -en ocasiones-
sus propias raíces y sus tiempos. En ellas suelen encontrarse
profundos rasgos de respeto por el ambiente social y natural, en un
equilibrio constante. Es el caso del agroturismo, turismo de estancias
o las granjas ecológicas. Indudablemente,
esto encierra un proceso muy complejo que involucra una interrelación
de agentes asociados al sector y políticas públicas
que incorporan estos objetivos y una mirada a largo plazo. Esto es
un paso más allá de la educación ambiental, pero
forma parte de ella. Algunos autores sostienen la importancia de la
cultura, el cambio en el ser y hacer de una sociedad, como un cambio
de paradigma que trastoque el modelo actual. Es
aquí donde aparece la situación a analizar, ¿cómo
se contribuye desde el turismo a la educación ambiental? ¿Cómo
el mismo turismo puede iniciar un proceso de cambio en la generación
de un nuevo tipo de turista? ¿De qué manera las actividades
recreativas, deportivas o culturales se asocian a la formación
de una persona más responsable con su entorno, una persona
que demanda calidad ambiental? Estas y otras preguntas se asocian
a la posible generación de actitudes y percepciones de los
turistas, que no sólo se desarrollan en el destino, sino que
pueden trasladarse a los sitios de origen de los turistas. En ocasiones
se despiertan "nuevas formas de ver el mundo" que
van más allá de las campañas de "recolección
de aluminio de las latas de gaseosa", y que apuntan a la
visión más abarcadora del ambiente, con el descubrimiento
de nuevas realidades. El
turismo puede convertirse en un disparador de situaciones que pueden
materializarse en "buenas prácticas" (no arrojar
basuras, cuidar los árboles, etc.) o nuevas demandas que obliguen
al mercado a tomar medidas de control. Tal
como se señaló la educación ambiental, es un
proceso mucho más amplio y complejo; no obstante, desde las
actividades recreativas, turísticas y deportivas, se puede
educar en el respeto a otras culturas, otras formas de organización
social, otros recursos u otras formas de ver el mundo. Si
de esto se trata, pueden proponerse innumerables opciones: senderos
con connotaciones ambientales que ofrezcan leyendas y señalizaciones
asociadas a esta; recorridos que señalen explícitamente
situaciones ambientales en el marco de una visita; ejemplos de gestión
de residuos dentro del viaje o en la Secretaría de Turismo
o en los parques y paseos, haciendo notar la importancia de esto;
servicios que tengan una gestión ambiental dentro de la empresa
ya sea programada o en ejecución; lugares recuperados, señalando
las ventajas del proceso de cambio; objetivos generales de los parques
temáticos, de sus proyectos de ciencia y de sus alternativas;
productos asociados a la práctica de deportes que estén
en equilibrio con el entorno o que puedan mostrar y señalar
situaciones asociadas al ambiente; folletería y productos que
estén en simbiosis con el ambiente, etc. La
tarea esencial de la educación ambiental es que el espacio
se explique y se justifique a sí mismo, de manera que la importancia
de la conservación quede clara para las personas que viven
allí y que van a visitarlo. Se trata de que, al asumir este
espacio concreto como patrimonio propio, se inicie un proceso que
lleve a reconocer la importancia de la gestión ambiental. La información es indispensable para el logro de una participación efectiva. El objetivo es llevar el mensaje desde la población local a los turistas ¿qué se debe transmitir? Las cualidades de una gestión ambiental, los fines a los que se le destinan, las acciones que son necesarias. Existe una amplia gama de posibilidades a la hora de programar campañas de información para la formación. IV- Modalidades del turismo sustentable Teniendo
en cuenta la amplia gama de modalidades turísticas potencialmente
sustentables, en el Taller se desarrollaron a modo de ejemplo algunas
posibilidades. No
obstante se señala en primera instancia una opción que
se halla presente en prácticamente todos los productos turísticos
y que, indudablemente, puede contribuir en el campo de la educación
ambiental no formal, la misma se asocia a la interpretación
del paisaje. Esta se muestra como un conjunto de estrategias capaces
de acercar el entorno a los sujetos, desarrollar sensibilidades, construir
conceptos, aplicar métodos de trabajo interdisciplinares y
provocar actitudes positivas. En
tal sentido, los itinerarios didácticos han sido uno de los
recursos pedagógicos más empleados en Educación
Ambiental. Consisten en recorridos prefijados por un área,
cuyas características ambientales son "interpretadas"
por los visitantes, con el fin de facilitar el conocimiento de aquellos
aspectos y procesos del patrimonio natural y cultural más significativos,
a través de la observación directa sistemática
y registrada, tratando a su vez de sensibilizar y favorecer el desarrollo
de actitudes respetuosas y responsables hacia ese entorno. A lo largo
del recorrido se desarrollan actividades que cuentan con un material
de apoyo y que están diseñadas a partir de los centros
de interés existentes en el lugar que se visita, adecuándose
al nivel, la edad y demás características del grupo.
Se ha diseñado una serie de itinerarios que discurren por zonas
de alto interés ecológico, cultural e histórico
y que están dirigidos a los diferentes segmentos de mercados.
La duración de cada itinerario es variable y el desplazamiento
se adapta al producto (cabalgatas, caminatas, bicicleteadas, recorridos
en tren o en botes). En
1976 aparece el primer itinerario impreso de uso masivo (El Bosc de
la Santiga, Can Deú). El itinerario es un conjunto muy diverso
de materiales que tienen en común el hecho de estructurarse
en torno a uno o varios recorridos preestablecidos, de corta duración,
con el objetivo de estudiar diferentes aspectos del medio de forma
más o menos interdisciplinar. Se basan en la disposición
lineal de los centros de interés, observaciones o actividades.
Su diseño puede ser el resultado de una actuación aislada
o responder a una planificación compleja en la que varios itinerarios
están interconectados y sus contenidos se complementan. Los
itinerarios elaborados al margen de la educación formal se
acercan más al campo de la interpretación ambiental
y sus objetivos se centran fundamentalmente en lo perceptivo y actitudinal. Pueden
clasificarse en dos grupos:
En
cuanto a la estructura, los itinerarios pueden clasificarse en:
En todos los casos, la señalización juega un papel fundamental y suele contribuir en la calidad del producto. IV. a- Ecoturismo y Turismo (urbano,
rural, aventura, etc.) ambiental El
término turismo ambiental es inherente al planeamiento
ambiental, al uso de tecnologías alternativas, la protección
del patrimonio cultural, la participación ciudadana, etc. Es,
por lo tanto, una herramienta de educación ambiental. Cualquier
tipo de turismo puede llevar el adjetivo de ambiental, dependiendo
de cómo sean los proyectos que lo componen, sin llegar a convertirse
en el ecoturismo. Ésta sería la connotación de
"alternativo" que debería tener este nuevo tipo de
turismo, en simbiosis con el ambiente. Durante
muchos años no ha existido una definición de ecoturismo.
En términos generales puede entenderse como aquel que tiene
lugar en ecosistemas y en ambientes naturales, y que está orientado
a favorecer el conocimiento y aprendizaje de manifestaciones naturales
mediante ciertas interacciones de bajo impacto. A partir de esto es
posible distinguir dos modelos. Un modelo que se desagrega de las
prácticas usuales del turismo convencional, conceptuado como
una oferta más que se brinda a los turistas tradicionales que
asisten a un destino de playa, u otro, como un día de excursión.
La motivación principal de estos turistas no se relaciona con
el ecoturismo, sino más bien a la contemplación de la
naturaleza. Otro modelo integral, que tiene lugar en espacios naturales,
generalmente protegidos y que son visitados por turistas con motivaciones
especificas relacionadas tanto sea a la función de los ecosistemas
como a actividades vinculadas con el medio ambiente. Las modalidades
de ecoturismo también son diversas y pueden estar asociadas
a un deporte, el arte, o la simple observación. El éxito del ecoturismo depende del valor agregado de la experiencia. No se trata de "ir" simplemente a determinados ecosistemas, sino de aprovechar su potencialidad para promover la realización de diversas actividades y contribuir con la educación ambiental. IV. b- Alcances del turismo alternativo Teniendo
en cuenta el apartado anterior, y la necesidad de plantear nuevos
caminos en el desarrollo del turismo, aparece en la última
década el concepto de turismo alternativo. Éste no incorpora
explícitamente una relación directa con el ambiente,
pero apunta a un desarrollo más equilibrado. En
definitiva, más allá de no poder hablar de un agotamiento
del modelo turístico dominante (centrado en el binomio sol/playa)
y donde la demanda masiva aún persiste, no es menos cierto
que existe una búsqueda de nuevos valores por parte de la sociedad. Muchos
factores favorecen este tipo de turismo, entre ellos: la tendencia
en aumento a la saturación de las zonas turísticas tradicionales
y la creciente demanda por el usufructo de espacios abiertos para
la práctica de diversas actividades (lúdicas, deportivas
y de distracción intelectual y/o ambiental), no satisfecha
por los espacios tradicionales. Existe,
además, una propensión social manifiesta hacia el patrimonio
natural y rural y que se complementa con el nuevo estilo de vacaciones
imperantes en las sociedades desarrolladas (lapsos cortos y fuera
de temporada, fines de semana). En realidad, los reclamos de los usuarios coinciden claramente con varios de los rasgos que impulsan un nuevo tipo de turismo, que se reconoce como Turismo Alternativo. Éste se ha definido por oposición al anterior y por la respuesta a estas nuevas demandas. De éste se desprenden muchas alternativas y denominaciones: turismo de estancias, turismo aventura, turismo ecológico educativo, etc. V- Conclusión Indudablemente,
el turismo puede contribuir en la generación de actitudes responsables
frente al ambiente, mediante la percepción de las problemáticas
y la valoración de los diferentes espacios, culturas, idiosincrasias,
etc. Esto es parte de la tarea formadora, que se asocia a una educación
ambiental que va más allá de los límites formales.
El turismo promueve la movilización de la gente para que, a
partir de sus conocimientos y experiencias, contribuyan -directa o
indirectamente- en el cuidado y la preservación del medio ambiente
que visitan y de su propio entorno. Se
vislumbran así una serie de situaciones nuevas en la relación
turismo/ambiente. Éstas apuntan al desarrollo sustentable,
pero aún no se han alcanzado los propósitos que éste
plantea. Existen muchas formas de dotar a las diferentes modalidades
de turismo de un matiz ambiental (gestión de productos, itinerarios,
información). Si esto se logra, el turism,o que es una actividad
en expansión, logrará aprovechar su capacidad transformadora
de forma positiva y será una herramienta válida que
contribuirá en la educación ambiental. Es clara la importancia del turismo y de sus impactos sociales económicos y territoriales en la estructura previa de los lugares sobre los que se desarrolla y a los que influye directa o indirectamente. El turismo es constructor de paisajes en términos de gestión, con creación de composiciones territoriales, con cambios de la perspectiva y de percepción. Se ha convertido en un elemento clave para la mejora de la calidad de espacios degradados y la valoración del patrimonio o, por el contrario, el causante de espacios degradados, muy artificializados y fuera de contexto; para evitar precisamente esto último y lograr un mayor acercamiento de la sociedad hacia la naturaleza, es necesario otorgarle un papel más importante a la educación ambiental y avanzar así hacia el desarrollo sustentable.
BONILLA, Luis, Contenidos programáticos y
formación ambiental en la escuela. Formación Ambiental.
Red de Formación Ambiental para América Latina y el
Caribe. PNUMA. Vol.8 Nº19 Abril- Agosto. 1997. |
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