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Año III - Número 16 |
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Adultos de tres años Extractado de BBC News
Los delegados están identificando a los alumnos
más "revoltosos" -que tengan entre tres y cuatro
años- para que les sea dada atención extra, fuera de
las aulas-nursery y así ayudarlos a tener una mejor conducta
y desarrollar mejores habilidades sociales. Una maestra de una escuela-nursery, Susan Gokova, declaró: "Tengo algunos golpes y moretones de los chicos. Sé de otras maestras que tienen algunos cortes de tijeras. Algunos alumnos patean a sus docentes y he visto chicos revoleando sillas por el aire" y concluyó con la idea de que aquellos chicos que no saben comportarse deberían ser apartados y ubicados en unidades especiales. Por lo que, hasta el momento, la solución más viable radica en que los chicos violentos sean llevados por sus padres a sus casas nuevamente, recibiendo atención personalizanda para superar sus problemas y "desaprendiendo" lo aprendido hasta el momento. Claro que algunas de las culpas recaen no sólo en los hogares sino también en la influencia que los niños reciben de los medios de comunicación, cada vez más violentos también: "Ellos ven tiros, gritos y peleas y no pueden distinguir la realidad de lo no real", dicen varios docentes. Sin embargo, no todos los maestros coinciden con este tipo de propuestas. Abigail Roberts, maestra de primeria de Cardiff sentenció: "Qué clase de maestra sería si tuviera tolerancia cero cada vez que un chico comete un error?" Todo esto puede sonar un tanto exagerado, considerando que los niños en cuestión tiene apenas 3 años. La sola idea de imaginarse a un chico de esa edad tirando sillas por el aire o amenazando a sus docentes con tijeras resulta un tanto extraño. Pero, las nuevas generaciones se vienen con todo y tal vez traigan chicos de tres años semejantes a Rambo o, peor aún, a Chuky el muñeco maldito. ¬
Premio Nobel racista
Algunos oficiales de la provincia de Gauteng recomendaron que su libro July's People -publicado en 1981- sea sacado de la lista de textos de lectura en los colegios, bajo el fundamento de que es "profundamente racista". Otras obras que corrieron la misma suerte -aunque de otro autor- son algunos de los libros de Shakespeare, acusados de ser racistas, sexistas, pesimistas o antidemocráticos. July's People cuenta la historia de una familia blanca que refugia en su hogar -como servidor formal- a una persona negra, mientras las tensiones raciales en una Sudáfrica del futuro llevan a una guerra civil. Los oficiales del gobierno clasificaron el libro como "profundamente racista, superior y negativamente paternalista", en un informe sobre listas de lectura para estudiantes de nivel A. Nadine Gordimer, quien llevó adelante una campaña en contra de la censura en los tiempos del Apartheid, no reaccionó muy bien ante semejante acusación: "Ser llamada racista, como sudafriacana blanca y como alguien que permaneció aquí en los peores momentos, es un insulto". La cuestión es que ni siquiera el Premio Nobel de Literatura garantiza nada a quienes lo ganan. Da prestigio y asegura un lugar en la historia de los premios, y... y nada más. A las acusaciones poco parecen importarles los premios y sus beneficiarios. ¬
Los insultos no pagan multas
La multa recibida fue de 100 libras (50 dólares; monedas más, monedas menos) en el Dsitrito de la Corte de Glasgow, pero días después supo convencer a los tres jueces que intervenían en la causa. La decisión fue respaldada por un experto en la lengua inglesa, que explicó que esa palabra es frecuentemente utilizada y, por lo general, no tiene sentido alguno: "Esos términos suelen ser usados como adjetivos y son insignificantes, particularmente cuando dos personas mantienen una conversación". Es más: agregó que esa frase no corresponde específicamente a una nueva generación sino que existe desde hace ya varios años. La Corte tuvo en cuenta que el acusado ofendió
a los policías con sus insultos pero, el abogado defensor declaró
que las palabras de Kinnaird no fueron gritadas y, en cambio, no parecieron
nada más que parte de la conversación. Las palabras
del juez fueron: "De todas maneras, él utiliza el lenguaje
de su generación" ¬
Vandalismo escolar: una inversión
Se estima, además, que la suma total equivale al sueldo de 50 maestras, 100 asistentes de clase ó 700 computadoras. El gerente ejecutivo de una de las escuelas afectadas comentó acerca de la pérdida de dinero: "Podríamos estar inviertiéndolo en docentes, libros o en el matenimiento de nuestras premisas o, incluso, extender la construcción del edificio escolar". Muchas escuelas ya introdujeron distintos sistemas y medidas de seguridad, en un intento por detener la accíon de los vándalos. Otros han intentado incluir a la comunidad en la vida escolar, para alentar a la población a protegerla. Sin embargo, los docentes creen que la mayor parte del caos que los vándalos producen consiste en ataques pequeños pero regulares, que van sumando mucho dinero a lo largo del año. Esta pérdida implica para algunos colegios -por ejemplo- tener que invertir parte del presupuesto en arreglar vidrios rotos en vez de traer los equipos de ciencia y tecnología que el colegio necesita. Es decir que los vidrios sanos cuestan la tecnología; la integridad escolar la ciencia, y los arreglos casi medio millón de dólares. Datos que, también en Inglaterra, hablan por sí solos. |
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