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| Número 8 - Junio 2000 |
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A raíz de su muerte, tres mil personas marcharon con antorchas y pidieron la renuncia de la presidente del Consejo de Educación y de los funcionarios políticos de ese organismo. A esta manifestación se le sumó un paro de 24 horas al día siguiente, que tuvo un acatamiento del 90%. Roggeti era activista y siempre
concurría a las marchas aunque, según su novio -también
docente-, estaba en contra de la violencia. Un grupo de docentes manifestó
tras la marcha que, desde la muerte de Roggeti, la sigla M.P.N (Movimiento
Popular Neuquino, el partido que gobierna esa provincia) significa
"Muerte por Negligencia".
(N. del Ed.) Acaba de morir. Silvia Raquel Roggetti fue declarada muerta en el informe médico oficial el 9 de Junio de 2000, día del paro nacional. Era una profesora de educación física capaz de luchar por los derechos laborales propios y de todos. Ocupada en sus objetivos pedagógicos, en las necesidades de sus alumnos y del barrio donde vivían; una trabajadora consecuente de sus dichos en sus actos. No fue un accidente. LA MATARON. La mataron los mismos empresarios de la construcción que todos los días matan, mutilan e incapacitan físicamente obreros, por no gastar las migajas que requiere la seguridad en las obras. ES QUE LA GANANCIA ESTÁ ANTE TODO. La mataron los funcionarios que amparan y favorecen a esos empresarios, permitiendo que la rueda de la ganancia siga girando al precio de vidas y sufrimientos de todo tipo. ES QUE LOS RETORNOS ESTÁN ANTE TODO. La mataron los legisladores argentinos que votaron la nueva ley llamada, hipócritamente, "de seguridad en el trabajo". ES QUE EL CONSENSO Y LA PROPIEDAD PRIVADA ESTÁN ANTE TODO. La mataron los legisladores neuquinos que hicieron oídos sordos a las denuncias del sindicato y de los consejeros escolares por la precariedad de muchas escuelas de la provincia. ES QUE FALTA TODAVÍA PARA LA PRÓXIMA CAMPAÑA ELECTORAL. La mataron los fiscales y los jueces que demoran los procesos y denuncias iniciadas contra los funcionarios–empresarios que saquean esta provincia con obras fraudulentas y se mantienen impunes-. ES QUE SE VIVE MUY TRANQUILO CON SUELDOS DE 120 MIL PESOS ANUALES. La mataron las ART, cuyo objetivo no es velar por la seguridad en los lugares de trabajo, sino evitar los “gastos” por accidentes de trabajo, mediante el acoso a todo aquel que sufre las consecuencias de accidentes previsibles. ES QUE SIEMPRE TIENEN LA CULPA LOS QUE TRABAJAN. La mataron los medios de “comunicación” que atemorizan con la inseguridad urbana, con las imágenes de delincuentes desesperados y de asaltados desesperados, aunque las muertes producidas por el afán de lucro empresario ocasionen más pérdidas que cualquier tendencia delictiva. ES QUE NO ES NOTICIA LA MUERTE CUANDO MUERE UN OPRIMIDO. La mataron los que presentan leyes alternativas de educación, en nombre de la representación diocesana, desoyendo las voces de los trabajadores. ES QUE NADA CUESTAN LAS LÁGRIMAS DE COCODRILO Y LOS PÉSAMES TARDÍOS. Si el accidente anunciado hubiera llevado la vida de un alumno, seguramente los maestros serían los primeros acusados, del mismo modo que se los acusa de los problemas educativos que causa la política de Estado. Todos los que supimos del accidente de Silvia, ocurrido en la ruinosa realidad de la escuela 197, nos habíamos engañado mutuamente. Nos decíamos que iba a mejorar, que era necesario preparar una campaña de solidaridad para cubrir los gastos de su rehabilitación cuando saliera del hospital. “Mientras hay vida hay esperanza”, nos decimos siempre. La indignación y el dolor nos recorrían el cuerpo pero no podíamos evitar esa luz de esperanza que nos da la razón irracional de nuestros días, que nos hace olvidar las muertes cotidianas de trabajadores de la construcción por ausencia de seguridad en las obras y de niños por hambre o enfermedades evitables, ese horror con el que convivimos a diario –y tantas veces preferimos no ver ni recordar– aún los que luchamos y protestamos todos los días. Con dolor en el cuerpo y en la mente, con lágrimas en los ojos y los dedos endurecidos por la furia, los trabajadores de la educación deciden si van a la huelga hasta lograr la renuncia de los funcionarios y la reparación de las escuelas deficientes a causa de los negociados. Seguiremos marchando, seguiremos luchando y con nosotros, la enorme pena de otra vida segada por manos y cabezas asesinas. La alegría de estar juntos y la memoria nos acompañará de todos modos. A pesar de la rabia, de la indignación, seguiremos vivos para persistir en los pasos que Silvia no podrá dar. A.T.E.N., Asociación
de Trabajadores de la Educación de Neuquén. |
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