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Número 7 - Mayo 2000 |
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¬ Filadelfia también viste a sus alumnos En un intento por dar un aire de seriedad al sistema educativo, el distrito de Filadelfia ha decidido que desde Septiembre sus 212.000 alumnos deberán usar uniforme, imitando a Chicago, Nueva York y otras ciudades importantes. El presidente del concejo escolar, Pedro A. Ramos, piensa que "mejorará el clima escolar, removiendo mucha ansiedad y estrés de las vidas de padres y alumnos". Un comité decidirá qué es aceptable como uniforme. Se promete que habrá "máxima flexibilidad para los alumnos de secundaria", permitiéndoseles que elijan diferentes combinaciones de vestimenta. Además, las escuelas tendrán hasta Septiembre del 2001 para implementar castigos a quienes no respeten el mandato. También se prohíbe que las escuelas recomienden comprar los uniformes en algún negocio en particular, y se establece que éstos deberán ser de muy bajo costo. Cada escuela podrá elegir su propia combinación de ropas y colores. Es probable que algunas elijan el tradicional, con pantalones oscuros o polleras con camisas blancas, aunque también se permitirán pantalones caqui, zapatillas o sudaderas azules. Los distritos escolares ven a los uniformes como un modo barato de morigerar los problemas disciplinarios. Hay evidencia que parece demostrar que sí son efectivos en ésto: en Long Beach, California, el sistema educativo a visto disminuir las ausencias a clase, suspensiones y asaltos violentos en la escuela desde que sus alumnos comenzaron a usar uniforme, en 1994. "Las escuelas están muy complacidas con los resultados", dijo William Modzelesky, director del programa Comunidades y Escuelas Libres de Droga. "Imagino que el fenómeno continuará extendiéndose". ¬Más paga y más respeto Los más renombrados maestros norteamericanos se sienten poco apreciados, mal remunerados y cargados de trabajo, factores que contribuyen a que las escuelas no puedan retener a los mejores docentes. Una encuesta entre 400 maestros que en el pasado han recibido honores estatales o distritales por su excelencia, revela ciertos problemas que son vistos como una de las razones del deterioro de la calidad educativa y la poca matriculación de jóvenes en la carrera magisterial. Un 90 por ciento de los encuestados afirmó necesitar más apoyo de los administradores escolares; un 70 por ciento dijo que los maestros deben tener un rol más activo en la toma de decisiones, y un 50 por ciento opinó que la moral de los docentes está muy baja. Otros problemas citados fueron la burocracia escolar, el papelerío, la carga de responsabilidades no relacionadas con la enseñanza, y la falta de participación de las familias. Al mismo tiempo, todos coincidieron en la necesidad de mejores salarios. El promedio nacional para los maestros es de U$S 42.5000 al año, y un maestro que se inicia recibe un sueldo de U$S 25.000, lo cual está muy cerca del mínimo aceptado como "límite de la pobreza". Un observador comentó: "en el fondo del problema de la falta de buenos maestros se encuentra el hecho de que los docentes son maltratados, se agotan rápidamente y dejan la profesión". ¬Infidencias Infantiles Un estudio muestra que en Norteamérica, los niños son fácilmente convencidos de revelar información personal en la Internet, especialmente cuando se les ofrecen premios y regalos. La encuesta de la Universidad de Pennsylvania reveló que casi el 65% de los niños confiesa cuáles son sus tiendas favoritas, el 54% menciona las preferencias de sus padres o el tipo de auto que usa la familia, y un 40% está dispuesto a comentar cuánto recibe de mesada, si sus padres hablan mucho de política y qué hacen el fin de semana. Curiosamente, junto con un 90 por ciento de padres, un 75 por ciento de los niños y jóvenes está de acuerdo en que son aquellos quienes deberían determinar si una información personal es revelada o no en la Internet. Pero pese a esa convicción, los niños de hecho están dispuestos a cambiar datos por regalos a la primera oportunidad. Este año, el gobierno federal comenzó a aplicar una ley que prohíbe a los sitios de Internet recolectar información personal de los niños sin autorización paterna. Hasta ahora, sólo un 1 por ciento de los sitios requería esta autorización. Sin embargo, la ley sólo los obliga si se trata de niños menores de 13 años, y según la Universidad de Pennsylvania, los mayores de esa edad están doblemente dispuestos a cometer infidencias en la Web. ¬Padres y Alumnos Abusadores En Inglaterra, uno de cada seis maestros ha recibido abuso verbal o físico de parte de sus alumnos, y uno de cada ocho de parte de los padres. Un servicio de auxilio psicológico para docentes, Teacherline, abierto desde Septiembre del año pasado, trata de mitigar las consecuencias de tales comportamientos, que fueron descubiertos tras un estudio que involucró a 85.000 educadores británicos. La investigación fue iniciada para tratar de encontrar las causas de la ansiedad y el estrés que aflige a la profesión docente. "Descubrir que las amenazas verbales y la agresión física son una realidad en la escuela ha puesto sobre el tapete un serio problema con graves implicancias para el futuro de la profesión", comentó un experto. Aún cuando las escuelas hayan mejorado la seguridad en los últimos años, las consecuencias de la exposición prolongada a las amenazas y la violencia necesitan ser tratadas sin demora. |
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