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| Número 4 - Febrero 2000 |
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Mucha gente halla extraño que pudiera haber una razón profunda para la existencia de la Tecnología. Para justificar esta afirmación, debo comenzar estableciendo que trato de no tener fe en nada. Me considero un espiritualista, pero mi "Weltanshauung" (visión de mundo) no es una de fe (espero), sino que deriva de mi conocimiento de las limitaciones del materialismo (esto es, el pensamiento científico actual que afirma que todo en el universo puede ser reducido a procesos físico-químicos), al igual que como resultado de una observación de la naturaleza y de mí mismo. Por ejemplo, es una experiencia personal que uno pueda sentirse absolutamente libre en su pensar, que puede ser auto-determinado. Esto es, uno puede decidir cuál será el sujeto de su próximo pensamiento y mantenerlo durante algún tiempo; el éxito de este ejercicio de concentración mental depende de cuánto se lo haya practicado. Las explicaciones científicas actuales del pensamiento pueden incluir el no-determinismo o el comportamiento azaroso (por ejemplo, usando lazos cuánticos), pero no esta auto-determinación. Al observar la naturaleza orgánica uno ve formas, por ejemplo las hojas de las plantas, que claramente adhieren a un modelo que debe ser externo a ellas; más aún, ¡los modelos no son objetos físicos! El saber científico actual puede asignar alguna relación entre los genes y la forma de las plantas, pero no explica cómo la forma surge del gen, o cómo el gen controla constantemente a la forma. También hay otros hechos que considerar, como un origen físico necesario del universo y un límite necesario para él, lo que no tiene sentido físico; la falta de sentido en las explicaciones materialistas de la materia -las recientes conclusiones sobre la posible subdivisión de los quarks- muestran que estas explicaciones nunca serán satisfactorias, que probablemente nunca tendremos una explicación física de la materia. Todo ésto me demuestra que debe existir alguna "sustancia" no-física en el universo y dentro nuestro, y otros estados de conciencia donde uno pueda ser capaz de observar conscientemente lo no-físico a través del pensamiento, ya que con el podemos "observar" conceptos, como los matemáticos, el de "rosa", etc.. Mis puntos de vista también derivan del modelo espiritualista introducido por Rudolf Steiner en el primer cuarto de siglo, al que admiro porque no demanda una posición de fe, elabora una teoría consistente con las aplicaciones prácticas en cada actividad humana, y abarca cualquier hecho científico conocido -pero obviamente, no todos los juicios o teorías derivados de hechos científicos. Una de las cosas en las que no creo es en el azar. Supongo que hay una causa para todo. Esta causa puede eventualmente ser no-física, como el diseño de una casa que un arquitecto tiene en mente antes de dibujarlo y antes de que la casa sea construida. En particular, la Tecnología debe tener una causa para su existencia. Uno podría decir: la Tecnología existe porque los humanos la hemos creado, punto. Pero entonces uno podría preguntarse: ¿y por qué la hemos creado? Supongamos que durante la creación de máquinas (en este ensayo restringiré el término "tecnología" a "máquinas" y "herramientas"), estamos siendo en muchos casos instrumentos de algo superior. Presumo que habrá dos aspectos a considerar, entonces: el "bien" y el "mal". Sí, estoy embarcándome en juicios de valor, algo que la ciencia actual trata de evitar, volviéndose inhumana. El "bien" fundamental de la Tecnología -y lo que dicta su propósito- es, en mi opinión, lo que nos libra de las fuerzas de la naturaleza, tanto las internas (es decir, las que actúan dentro nuestro), y las externas. Un ejemplo de lo primero son las limitaciones que tenemos para movernos: nuestro cuerpo está sujeto a ciertas leyes físicas y limitaciones. Por ejemplo, no podemos saltar a cuatro metros del suelo, correr a cincuenta kilómetros por hora, o volar. Entonces construímos máquinas que superan éstas y otras limitaciones, por ejemplo dándonos la libertad de movernos a gran distancia en un corto tiempo. Un ejemplo de las fuerzas externas naturales es el clima. Las casas, la calefacción y el aire acondicionado pueden extender las actividades que realizamos en otras regiones menos inclementes o en épocas más benignas. Con la electricidad podemos trabajar o leer de noche (en un tiempo no muy lejano, uno pudo haber considerado a las velas como parte de la Tecnología). ¿Por qué considero que "liberarnos de las fuerzas de la naturaleza" es una cosa "buena"? Porque mi hipótesis espiritualista me indica que los seres humanos trascienden la naturaleza. De hecho, cuando el hombre antiguo pintó imágenes en la pared de una caverna, ya no estaba siendo natural. Podría conjeturarse, en verdad, que los humanos nunca hemos sido seres completamente naturales. Por eso es que podemos ser creativos, y agregar novedades al mundo. Estas novedades son impulsos espirituales que capturamos con nuestro pensamiento y que traemos al reino de lo físico a través de nuestras acciones. La intuición, un concepto poco científico (¿ideas que llegan de dónde?), puede ser de hecho considerada como la observación de un mundo platónico de ideas que efectuamos a través del pensamiento (véase de Rudolf Steiner, "La Filosofía de la Libertad". Si miramos nuestro cuerpo, no es posible inferir nuestras actividades interiores más elevadas: pensar y sentir (pero mirando a un animal puede inferirse su funcionalidad principal, que está impresa en su cuerpo). Trate de acostarse en una playa tropical y filosofar, o hacer matemáticas. Estas actividades interiores son extremadamente difíciles en un ambiente tal: el calor y la fuerte luz nos impiden concentrarnos en una actividad interna que demanda auto-consciencia. En un lugar así uno es arrastrado hacia el exterior, hacia la inconsciencia. Pero si en la misma región geográfica nos aislamos dentro de una casa con aire acondicionado, ya no tendremos esas dificultades. No estoy diciendo que debamos separarnos de la naturaleza. Por el contrario, amo sumergirme en escenarios bellos y calmos. Amo las comidas naturales, esto es, las menos industrializadas. Amo los animales tanto que no puedo tragar su carne o montar un caballo por placer. Tenemos en común con la naturaleza nuestro cuerpo físico, y debemos respetarlo y regocijarnos en él. Pero para ejercer nuestras funciones superiores, que no son naturales, debemos aislarnos de las fuerzas naturales. Y yo considero que una de nuestras misiones es desarrollar estas funciones superiores, volviéndonos en este sentido menos animales y menos naturales. Estas actividades superiores son aquellas que realmente nos caracterizan como humanos. A partir de ellas podemos usar nuestras manos primitivas (en comparación con las patas frontales especializadas de los animales), para producir los más delicados trabajos individuales de arte o acariciar a una persona que necesita un delicado gesto de calor humano. Uso el término "individual" porque si consideramos, por ejemplo, una telaraña como una obra de arte natural, deberíamos reconocer que no contiene individualidad -cada araña de la misma especie construye una tela con exactamente las mismas características generales, siguiendo una suerte de programa. Este no es nuestro caso. Apuesto a que mi casa es muy diferente de cualquier otra en el mundo (cuando la construimos, mi mujer y yo explicamos al arquitecto que no queríamos vivir en una caja rectangular de ladrillos y concreto, como se ve comúnmente, y él siguió nuestra receta). También tenemos impulsos que surgen de nuestros instintos, pero al revés que los animales podemos decidir no seguirlos, basándonos en juicios morales que alcanzamos a través del raciocinio. Seguir con plena consciencia juicios morales nos hace a los humanos más humanos y menos animales y naturales. No hay compasión libre, amor altruísta y moralidad en la naturaleza, sólo competición para sobrevivir y reproducirse. Ahora el "mal" lado de la Tecnología. En general, cada máquina limita
nuestra libertad. Un caso extremo es la televisión: la investigación neurofisiológica
(p.ej. Krugman, H.E., en Journal of Tenemos aquí una paradoja: la misión de la Tecnología es liberarnos de las fuerzas de la naturaleza, de modo que podamos volvernos libres y espirituales. Pero justamente lo opuesto es lo que sucede: las máquinas restringen nuestra libertad y nos encadenan a la materia o a la naturaleza. Por ejemplo, las computadoras fuerzan al programador a pensar en términos de instrucciones que pueden ser insertadas en la máquina -en otras palabras, las computadoras obligan a un tipo de pensamiento matemático-lógico-simbólico, un "pensamiento maquinal". Esto sucede también cuando uno usa un lenguaje de comandos, como el que controla las funciones de un editor de texto (los lenguajes de comando y de programación constituyen lenguajes formales matemáticos). Las computadoras pueden liberarnos de pensamientos maquinales, como los cálculos (de paso, hay también un matrimonio perfecto entre las computadoras y el sistema bancario, porque ellas sólo manejan datos cuantificados, y el dinero es cuantificado y virtual per se). Pero por otro lado, como sucede con cualquier otra máquina, limitan nuestra libertad. La solución a la paradoja es usar las máquinas con un alto grado de consciencia. Deberíamos preguntarnos constantemente: "¿estoy usando esta máquina para adquirir libertad?", "¿qué restricciones a mi libertad me impone esta máquina?"; "¿el uso de esta máquina me eleva como ser humano, o me degrada a un estado animal o maquinal sub-humano?" (por cierto, es posible considerar a las máquinas como sub-naturales). Deberíamos también hacernos estas preguntas en relación con la influencia de las máquinas en otra gente. Un buen ejercicio para acercarse a una mayor sensibilidad y consciencia social es sentirse responsable por lo que le sucede a cualquier otro individuo en el mundo. Creo que si examinamos nuestro uso de las máquinas bajo esta luz podemos ponerlas a nuestro servicio y dar fin a la tendencia hacia volvernos sus esclavos, que es lo que sucede hoy en día. ¿Cuánta gente cree que las máquinas son inevitables? Ya es hora de dar fin a este fatalismo. ¿Han llegado las bombas atómicas para quedarse, o deseamos liberarnos de ellas? ¿Han llegado los contaminantes automóviles para quedarse, o deseamos reemplazarlos por un transporte mejor, o incluso prohibirlos en nuestras ciudades? Cuando uso la Internet, ¿estoy haciéndome más libre o no, al pasar demasiado tiempo del día en ella en lugar de hacer algo más importante; leyendo e-mails demasiado rápido y superficialmente, sin sumergirme en el tema; tratando a los participantes de una lista como máquinas y por lo tanto no preocupándome por saludarlos, despedirme, etcétera? ¿Estoy acostumbrándome a los contactos no-personales y perdiendo mi habilidad para interesarme en la gente real que conozco todo el tiempo? (El primer capítulo de "The Future does not compute" de S.L.Talbott muestra otros muchos "malos" efectos de la Internet.). Pienso que la llamada Nueva Era ("new age"), debería ser en realidad la Era de la Conciencia, donde actuemos de acuerdo a decisiones basadas en cuestiones morales, y no automáticamente, o movidos por sentimientos e instintos, como hacen los animales. Ya es muy tarde para comenzar a usar las máquinas de un modo consciente, haciendo que nos provean de más libertad en lugar de impedirla. Volviendo a un punto que traté al comienzo, en el Fausto de Goethe, parte I, en
la escena del "Studienzimmer" ("oficina"), Fausto le pregunta a
Mefisto quién es, y recibe esta respuesta: "Ein Teil diejen'ger Kraft//die stets
das Boese will//und stets das Gute schafft" - "Una parte de esa fuerza que
siempre desea el mal, pero que siempre crea el bien" (mi traducción). Sin
"mal" no habría "bien", y entonces ninguna posibilidad de libertad o
elección. Este "bien" depende hoy en día de He usado muchas veces la palabra "moral". Permítanme terminar dando alguna caracterización de ella, y elaborando algunas sugerencias. El conocimiento científico y las habilidades artísticas son deseables porque nos dan un saber complementario acerca de realidades profundas; desafortunadamente, la educación general se ocupa mayormente del primero. Pero ninguno hace a una persona "buena" (p.ej. Hitler sentía gran admiración por la pintura, la música y la arquitectura, a su manera unilateral y autoritaria). Necesitamos educar (y auto-educarnos), para la sensibilidad social, la compasión y la responsabilidad social. Sólo con estas tres habilidades podemos aspirar a realizar actos morales. Obviamente, el conocimiento científico y las habilidades artísticas son esenciales para desarrollarlas y ejercitarlas en libertad. Como Steiner indica en el libro mencionado, una acción moral presupone libertad; y da como ejemplo el que un borracho no actúa libremente, porque no está consciente. Las grandes preguntas en torno a este tema, entonces, son: ¿cómo podemos usar las máquinas para desarrollar y ejercitar esas tres habilidades? ¿Son las máquinas esenciales para eso? Si las acciones sólo pueden ser morales cuando se las ejecuta en libertad, y si las máquinas pueden liberarnos de las fuerzas de la naturaleza, entonces pueden ser esenciales para que produzcamos actos morales. Pero sólo si las máquinas son vistas desde una perspectiva social, haciendo posible que los humanos seamos más humanos y menos animales. Las tres habilidades sociales pueden ser usadas como guía de nuestro uso de las máquinas. Por ejemplo, en términos de la Internet, uno puede hacerse las siguientes preguntas: ¿me permite reconocer las necesidades de alguna persona, o es el contacto muy superficial? ¿Puedo sufrir junto a él o a ella, o el medio me impide sentir compasión por sus problemas? ¿Qué puedo hacer con la Red para ayudarlo(a)? Pienso que las respuestas a estas cuestiones dependerán de cada caso, y de si la Red es usada por razones sociales y no por otras puramente egoístas. Tengo la experiencia personal de que si la Red es usada con conciencia social, puede permitirnos desarrollar y ejercitar esas habilidades de modos que la distancia física nos evitaría alcanzar. De esta manera podríamos usar la Red siguiendo las líneas descriptas como la misión profunda de la Tecnología, y darle una dimensión social realmente positiva. Copyright 1996 Valdemar W. Setzer;
con permiso del autor |
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