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| Número 2 - Diciembre 1999 |
¬ La Escuela de la Antártida no Cerrará
sus Puertas La escuela provincial Nº 38 de la Antártida Argentina, dependiente de Tierra
del Fuego, consiguió los fondos para continuar pagando a sus docentes el plus antártico.
En consecuencia no cerrará sus puertas, como consignó ayer una información
periodística. ¬ Reunión de
Inasistentes con Mucha Inasistencia DETROIT -- Casi la mitad de los estudiantes y sus padres, citados por el fiscal de un condado local para tratar el tema del ausentismo escolar, faltaron a la cita. La reunión, parte de una campaña para controlar a los ausentes crónicos en las escuelas de Detroit (uno de ellos faltó 119 días el pasado año), tenía entre otros propósitos informar a los padres que de continuar esta situación podrían acabar en la corte. De hecho, los que faltaron serán perentoriamente citados ante un juez. Stan Childress, vocero del distrito escolar, dijo que varios de los padres presentes se sintieron agradecidos por lo que ven como una ayuda para lidiar con sus hijos díscolos. Sin embargo, "hubo algunos que se mostraron irritados por tener que presentarse", dijo Childress. "El punto es que quisimos tomar los casos más severos y mandarles una clara señal de que el ausentismo injustificado no se tolerará más", agregó. La nueva política del distrito indica que un estudiante que tenga más de 18 faltas injustificadas en un año no podrá avanzar al curso siguiente. Casi un tercio de los 173.000 estudiantes de Detroit perdieron 25 días de clase o más en 1998, de un curso que ocupa 180 días del año. Childress indicó que la oficina del fiscal llamará a más reuniones como ésta. ¬ Escuelas Secundarias
Inadecuadas WASHINGTON (AP) - La mayor parte de los colegios no están preparando a los niños para la universidad o el trabajo, dijo aquí un grupo de investigación el pasado jueves. El reporte indicó que existen brechas significativas entre los requisitos de muchos estados para la graduación secundaria y las habilidades que las universidades reclaman para admitir estudiantes. Esto surge del gran número de alumnos norteamericanos que necesitan cursos especiales de ayuda para ingresar a las altas casas de estudio. En 1997, un tercio de los ingresantes a universidades debieron tomar cursos de compensación en lectura, escritura o matemáticas; estos cursos trataron esencialmente sobre temas que debieron haber sido aprendidos en la escuela secundaria, dijeron los educadores. "Muchas escuelas secundarias no esperan que los estudiantes aprendan las cosas que según los empresarios o la universidad son necesarias", dijo un alto oficial educativo. Por ejemplo, las universidades esperan que los postulantes dominen el álgebra intermedia antes de tomar cursos superiores de matemáticas, pero muchos niños terminan la secundaria sin haber estudiado jamás ni física ni cálculo, por ejemplo. Lo mismo se aplica a otras materias. Muchas universidades requieren tres años de ciencia, incluídos dos de laboratorio. Un gran número de estados no exigen ni siquiera un curso de laboratorio durante toda la carrera. Muchos cursos de Inglés no se ocupan de la enseñanza de la lectura funcional, lo que significa que los estudiantes se concentran en literatura académica o literaria, y no se ocupan en lo absoluto de aprender a leer, por ejemplo, formularios impositivos o instrucciones técnicas, tales como podrían ser útiles para un trabajador. Janis Somerville, representante de los directores de sistemas universitarios estatales, comenta "Para colmo, le echamos la culpa a los chicos. La verdad es que el material de las pruebas de ingreso universitario nunca fue cubierto en sus cursos secundarios". ¬ Joaquim Azevedo Analiza las Reformas
Educativas En un extenso reportaje, el ex viceministro de Educación de Portugal explica el resultado de su relevamiento de las reformas educativas europeas durante la pasada década, cuyas conclusiones acaba de presentar en un seminario en Buenos Aires. Su análisis parte de que "la política en Europa se ha teñido de economía. Todo tiende a interpretarse dentro de un marco economicista y la educación no ha escapado a ello. Fíjese en la retórica que nos rodea: todos hablamos de flexibilidad, adaptabilidad, polivalencia de los trabajadores, nuevas competencias... Todo eso tiene la misma fuente de inspiración económica y está plasmado en las reformas europeas de la escuela secundaria en los 90". Su visión, sin embargo, plantea una crítica ante lo que se presume será el futuro inmediato de los jóvenes. "Si realmente se quiere preparar para la incertidumbre del futuro," dice Azevedo, "hay que ser más amplio, más creativo. Hay que dar capacidades científicas y técnicas, es verdad, pero también estéticas, morales, éticas... Porque no sólo los referentes formales y lógicos nos permiten pensar un mundo cuyo referente principal no será el trabajo tradicional, remunerado, contractualizado, colectivo. Y prepararse para un mundo así implica fomentar otra capacidad de construir la propia identidad en el entorno con los demás". El producto de las reformas, según dice Azevedo, es una escuela secundaria que "sirve muchas veces como 'parking' escolar, que está abierto como un hipermercado o un shopping, con una lógica de consumo primero y luego de educación." En este contexto la educación general recién se "diversificará en los estadios superiores, a los que llegarán los menos. En ese nivel podrán formarse los 'trabajadores autoprogramables', los capaces de manipular los símbolos y los nuevos códigos de la vida de hoy. Pero esos serán una minoría, porque el mundo que viene necesita de una minoría, una escasa minoría de gente preparada para eso y una gran cantidad de los otros, los trabajadores flexibles, de empleo en empleo. Ese es el servicio que está prestando la educación ahora: la forja de trabajadores generalistas y adaptables". Azevedo comenta que a la escuela "le estamos pidiendo todo y es injusto. Le pedimos a la escuela lo que la economía no da. Se ponen todos los huevos en la canasta de la escuela, todas las aspiraciones sociales. Y la escuela no puede responder a tanta demanda. Es un equívoco social tremendo. Se pretende que la escuela supla a la familia y que encare una educación emocional y afectiva: esa es tarea de la casa de cada uno, no del aula. Las afectividades requieren de otro lugar, otro tipo de relación. Sería muy importante que las instituciones escolares pudieran decir a la sociedad qué pueden hacer y qué no". |
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